Zelensky acepta reabrir el oleoducto con crudo ruso para Hungría
El presidente ucraniano asegura restablecerá el suministro por el oleoducto Druzhba para desbloquear los 90.000 millones de ayuda militar que Hungría veta en la UE.
El presidente de Ucrania, Volodimir Zelensky, se ha comprometió este jueves ante los líderes de la Unión Europea a restablecer "por completo" el suministro de petróleo ruso a través del oleoducto Druzhba, una de las principales arterias energéticas que conecta la Federación Rusa con Europa central, según informa EFE. La promesa, realizada por videoconferencia durante el Consejo Europeo en Bruselas, responde a la exigencia del primer ministro húngaro, Viktor Orban, que mantiene bloqueado un préstamo comunitario de 90.000 millones de euros para Kiev hasta que se normalice el flujo de crudo. Fuentes comunitarias citadas por la agencia indican que el presidente ucraniano se ha comprometido a actuar "lo antes posible" y a cumplir "plenamente el papel de Ucrania como socio energético fiable de la UE".
La ironía de la situación no pasa desapercibida en el bloque comunitario: Ucrania, en guerra abierta con Rusia desde hace cuatro años, se ve ahora obligada a permitir el tránsito de petróleo ruso hacia la UE para satisfacer a un socio comunitario que mantiene relaciones comerciales con el Kremlin, después de varias peticiones de la UE y haber generado un conflicto diplomático abierto con los húngaros, llegando a insinuar amenazas de muerte contra Orban. Sin embargo, al verse sin la financiación esencial para continuar con la guerra, Zelensky ha decidido ceder.
El oleoducto Druzhba, construido durante la época soviética y cuyo nombre significa "amistad" en ruso, resultó dañado por bombardeos de Moscú el pasado enero, según denunció Kiev. Su reparación se convirtió en el principal escollo para que Budapest levante su veto a la ayuda financiera. El presidente del Consejo Europeo, António Costa, calificó el comportamiento de Hungría de "inaceptable" por "violar los principios de buena fe y cooperación leal", aunque al mismo tiempo Bruselas negocia con Ucrania para que acepte apoyo técnico y financiero comunitario para reparar la infraestructura.
La declaración final de la cumbre, que no contó con el respaldo de Hungría ni Eslovaquia —los dos países afectados por el corte del Druzhba—, expresa la esperanza de que "el primer desembolso a Ucrania se produzca a principios de abril" y confía en la "rápida adopción" del vigésimo paquete de sanciones contra Rusia, igualmente bloqueado por Budapest y Bratislava. Mientras tanto, Orbán sigue recibiendo gas ruso a través de TurkStream y mantiene su particular pulso con Bruselas, demostrando que la pretendida "unidad europea" frente a Moscú se agrieta cuando los intereses energéticos de ciertos Estados miembros entran en juego.
Meloni: "Las cosas cambian"
Esta división en el seno de la UE se hizo evidente cuando la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, expresó en privado su "comprensión" hacia la posición de Orban, según revelaron cinco diplomáticos a Politico. Al parecer, Meloni habría afirmado que la postura del húngaro era "normal" porque "las cosas cambian", aunque públicamente defiende el desembolso inmediato de la ayuda a Ucrania. El gobierno italiano negó rotundamente estas declaraciones. Mientras, los otros 25 países de la UE emitieron una declaración conjunta instando a que el primer pago se realice en abril, y el presidente del Consejo Europeo, António Costa, calificó el veto de Orban como "inaceptable" y una "violación de las líneas rojas" de comportamiento. El propio mandatario húngaro reconoció que la discusión fue "dura" y que estuvo "bajo presión de todos lados", aunque insistió en su posición. En definitiva, Bruselas financiará la reparación de un oleoducto que beneficia a Rusia, Hungría y Eslovaquia mientras presume de "reducir su dependencia energética de Moscú".