El exdirector de "contraterrorismo" de EE.UU. admite que Washington armó y usó proxies como Al Qaeda e ISIS en Siria
Joe Kent confiesa la "guerra sucia" estadounidense e israelí: “Usamos a los sunitas más radicales para debilitar a Irán, Hezbollah y Hamas”.
El recién dimitido director del Centro Nacional de Contraterrorismo de Estados Unidos, Joe Kent, ha afirmado que Washington dependió estratégicamente de grupos mercenarios salafistas como Al Qaeda e ISIS como proxies en Siria para debilitar la República Árabe Siria de Bashar al-Assad. En una entrevista en el show de Scott Horton difundida esta semana, Kent, veterano de las fuerzas especiales y exagente de la CIA, explicó la lógica de la “guerra sucia” en Siria: "La hicimos porque Assad era amigo de Irán, estaba ayudando a Hezbollah y Hamas desde Siria. [...] Los Estados Unidos armó y se apoyó estratégicamente en proxies como Al Qaeda e ISIS en Siria". Kent agregó que, aunque "se intentó" respaldar a "moderados" como el Ejército Libre Sirio, "los más agresivos contra Assad terminaron siendo miembros de Al Qaeda y luego de ISIS", y que Israel alentó esta dinámica que llevó al auge de esos grupos.
La confesión incendiaria, que ha circulado ampliamente en redes sociales y medios, supone una admisión explícita por parte de un alto cargo del gobierno estadounidense de que la denominada “guerra contra el terrorismo” incluyó la creación y el fortalecimiento de las mismas organizaciones que Washington oficialmente presentaba como "terroristas". Estas hipótesis, ahora confirmadas, habían sido anteriormente de sobra conocidas y señaladas en los entornos antiimperialistas y analistas críticos independientes. Sin embargo, hasta ahora han sido sistemáticamente calificadas como "teorías de la conspiración" por parte de los poderes establecidos en Occidente.
Kent denuncia “la presión de Israel y su poderoso lobby”
Kent, que ocupó su cargo hasta el pasado martes, presentó su dimisión en una carta pública en la que denunciaba que la actual ofensiva militar contra Irán respondía a “la presión de Israel y su poderoso lobby”. En su intervención en el programa de Carlson, amplió sus críticas al afirmar que la maquinaria propagandística que impulsó la guerra de Irak en 2003 se ha repetido para arrastrar a Estados Unidos al conflicto con Irán. Según Kent, sectores influyentes dentro del gobierno y los medios de comunicación han orquestado una “cámara de eco que ha engañado al presidente Donald Trump”, a quien en su primer mandato alabó por “aplicar el poder militar sin caer en guerras interminables”. La dimisión de Kent se produce en medio de las tensiones internas en la administración por la escalada bélica en Oriente Próximo.
Señala a Israel como responsable del asesinato de Charlie Kirk
Las declaraciones sobre Siria se suman a otra grave acusación que Kent ha lanzado en la misma entrevista: que la investigación sobre el asesinato del activista fascista Charlie Kirk, ocurrido en 2025, fue paralizada intencionadamente. Kirk, que se había opuesto a la guerra contra Irán y había recibido presiones de “donantes proisraelíes”, fue abatido en Utah poco después de reunirse con Kent en la Casa Blanca. Según el exdirector, su equipo fue "impedido de continuar investigando" por orden de "instancias superiores", y aún quedaban “muchas cosas por investigar”. El FBI ha abierto una investigación contra Kent por presunta “filtración de información clasificada”, un movimiento que sus simpatizantes y sectores críticos interpretan como un intento de silenciar sus denuncias.
Las revelaciones de Kent no hacen más que confirmar lo que múltiples sectores y analistas independientes llevan años denunciando: que la financiación y el armamento de grupos mercenarios salafistas por parte de Estados Unidos, sus aliados regionales y la propia CIA fue una estrategia deliberada para desestabilizar gobiernos aliados de Irán y debilitar a las resistencias de Palestina y Líbano. La confesión, que ha sido difundida por medios como el programa de Tucker Carlson y difundida internacionalmente, sitúa a Washington como responsable directo del surgimiento y expansión de las organizaciones atroces que luego utilizó como excusa para justificar intervenciones militares, bombardeos y la presencia militar continuada en Asia Occidental.