Los últimos cargamentos de gas natural licuado (GNL) que lograron salir del Golfo antes del cierre del estrecho de Ormuz y los ataques a las instalaciones cataríes llegarán a sus destinos en los próximos diez días, según un análisis de la naviera Affinity recogido por el Financial Times. A partir de entonces, el flujo de gas desde la región se frenará en seco, sumiendo a los mercados internacionales en una crisis de suministro sin precedentes. Qatar, que produce una quinta parte del GNL mundial, tuvo que paralizar sus exportaciones tras el bloqueo iraní del estrecho y ha sufrido además graves daños en su gigantesca planta de Ras Laffan por los ataques con misiles de esta semana, que según su ministro de Energía mantendrán fuera de servicio el 17% de su capacidad de exportación durante los próximos tres a cinco años.

Pakistán es uno de los países más vulnerables. El 99% de sus importaciones de GNL procedían de Qatar, y sus dos terminales de importación han reducido su operación a una sexta parte de su capacidad normal. Ambas dejarán de estar operativas para finales de mes. “Después nos quedaremos secos. No sabemos cuándo llegará el próximo cargamento”, declaró Iqbal Ahmed, presidente y consejero delegado de Pakistan GasPort. El país, que antes de la guerra enfrentaba un exceso de oferta y había solicitado redirigir 24 cargamentos qataríes a otros mercados, ha intentado sin éxito recomprar gas a precios que ahora se han duplicado. El precio de referencia asiático JKM ha pasado de 11,5 a 23 dólares por millón de unidades térmicas británicas (MMBtu) desde el inicio de la guerra.

Bangladesh, Taiwán y Japón también se enfrentan a un panorama sombrío. Taiwán aseguró hasta 22 cargamentos de emergencia que le garantizan suministro hasta finales de abril, pero los analistas advierten de que si el estrecho permanece cerrado, la demanda estival podría provocar “graves escaseces de energía”. Japón, que solo recibe el 6% de su gas a través de Ormuz, ha comenzado a reactivar centrales nucleares y de carbón para compensar. China, que obtiene el 30% de su GNL del Golfo, puede recurrir a su producción nacional de energías de nueva generación y al carbón. Los operadores japoneses, sin embargo, se muestran cautelosos: “Solo unos pocos compradores están considerando cargamentos al contado”, señaló un trader.

El golpe a la infraestructura energética del Golfo tendrá efectos duraderos. La declaración de fuerza mayor por parte de Qatar afectará a contratos de suministro a largo plazo con países de Europa y Asia durante los próximos cinco años. Mientras los gobiernos occidentales centran su atención en la guerra, las poblaciones de países empobrecidos como Pakistán y Bangladesh serán las primeras en sufrir el golpe de la inflación y la escasez.