El obispo auxiliar de Jerusalén (Palestina), monseñor William Shomali, ha denunciado este lunes un preocupante incremento de los ataques de colonos israelíes contra comunidades cristianas en Cisjordania, según ha informado ACI Prensa. El prelado advierte de que las agresiones no son hechos aislados, sino que responden a una "tendencia al alza" que afecta directamente a la vida cotidiana de los cristianos palestinos en la región, generando un clima creciente de intimidación y violencia. En declaraciones recogidas por medios eclesiales, Shomali alerta de que los colonos sionistas están intensificando sus acciones, que incluyen ataques a propiedades, amenazas directas y actos de intimidación contra la población local, sin que las autoridades israelíes tomen medidas efectivas para detenerlos.

Las agresiones se repiten con mayor frecuencia y, según diversos testimonios, quedan sistemáticamente sin consecuencias legales. Líderes cristianos han denunciado en numerosas ocasiones que estos ataques forman parte de una dinámica de limpieza étnica más amplia que busca presionar a las comunidades nativas para debilitar su arraigo histórico en la zona. Monseñor Shomali subraya que la impunidad de los agresores es un factor clave que alimenta la espiral de violencia: "Muchos cristianos viven con miedo, sin saber si mañana serán sus casas las que ardan o si recibirán nuevas amenazas", ha señalado el obispo, que insta a la llamada "comunidad internacional" a "no mirar hacia otro lado" ante lo que califica como un intento sistemático de expulsión. Sin embargo, la "comunidad internacional" lleva mirando hacia el otro lado desde 1948 y especialmente desde 2023, cuando Israel ha intensificado el genocidio contra el pueblo palestino en Gaza y Cisjordania.

Uno de los focos más sensibles es Taybeh, la única localidad completamente cristiana de Cisjordania, situada al noreste de Jerusalén. Allí se han registrado en las últimas semanas incendios provocados contra viviendas, pintadas amenazantes con consignas racistas y ataques a propiedades agrícolas, lo que ha llevado a los líderes religiosos, nada sospechosos de ser simpatizantes de la resistencia palestina, a hablar abiertamente de una "campaña de intimidación". Los cristianos palestinos de Taybeh, que han vivido en la tierra de sus ancestros durante siglos, denuncian que los colonos, protegidos por el ejército israelí y amparados por la ausencia de condenas judiciales, actúan con total impunidad para expulsarles de sus hogares. "Cada ataque es un mensaje: 'esto no es tuyo, vete'", explicaba recientemente un vecino del pueblo en declaraciones a medios locales.

"Pérdida irreparable para el cristianismo"

La denuncia del obispo Shomali evidencia que la política de asentamientos y la violencia colonial no solo golpea a la población palestina en general, sino que amenaza directamente la continuidad de la presencia cristiana en los territorios ocupados, una presencia que se remonta a los orígenes mismos del cristianismo. Las autoridades eclesiásticas insisten en la necesidad de proteger a las comunidades cristianas y garantizar su permanencia en "Tierra Santa", advirtiendo de que su desaparición supondría "una pérdida irreparable" para el mosaico religioso y cultural de la región. Mientras Israel continúa expandiendo los asentamientos ilegales en Cisjordania y las fuerzas de ocupación actúan como escudo de los colonos, la comunidad internacional asiste impasible a la lenta expulsión de quienes han sido durante siglos los guardianes vivos de la historia cristiana en Oriente Medio.