La agencia de noticias Tasnim, vinculada a los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) de Irán, ha difundido este domingo unas imágenes de un misil que, según la propia agencia, será lanzado contra Israel. El artefacto lleva una pegatina que muestra una foto del presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, acompañada de un mensaje de “agradecimiento”. La imagen, publicada en el canal de Telegram de Tasnim a las 19:38, incluye un texto en persa y en inglés: “El presidente del Gobierno español afirma que esta guerra es ilegal, y nosotros también lo decimos”. A continuación, en letras rojas en inglés: “Por supuesto, esta guerra no es solo ilegal, también inhumana, gracias primer ministro”.

La imagen muestra a Sánchez realizando declaraciones en una rueda de prensa en Bruselas. Horas después, Tasnim publicó un vídeo en el que se ve cómo colocan las pegatinas en los proyectiles antes de lanzarlos. El mensaje de Telegram que acompaña a las imágenes reza: “Inscripciones en misiles que pronto serán disparados hacia los territorios ocupados”. Además de la pegatina con el rostro de Sánchez, la agencia difundió otra imagen con un mensaje de agradecimiento a los ciudadanos británicos que se manifestaron en Londres contra la guerra. Cientos de personas marcharon el sábado por el centro de la capital británica con carteles que pedían “parar las guerras de Trump”.

Este episodio coloca al presidente español en una posición incómoda. Fue el primer líder europeo en criticar abiertamente los bombardeos estadounidenses e israelíes sobre Irán, y aparentemente "negó" a Washington el uso de las bases de Rota y Morón para los ataques, aunque los rastreos ciudadanos documentaron al menos 40 maniobras logísticas militares estadounidenses desde esas mismas bases en los primeros días de la guerra, utilizando la figura de las "escalas técnicas" para sortear la letra del convenio bilateral, pero usando de facto las bases españolas como lanzadera intermedia. Además, Madrid mantiene su colaboración logística con la OTAN, sigue subiendo los presupuestos militares, se sitúa como décimo exportador mundial de armas y sus empresas armamentísticas han incrementado sus beneficios gracias a la guerra. Sin embargo, en Washington no aceptan ni la más mínima desviación gestual: a raíz de la postura de Sánchez, Donald Trump amenazó con represalias comerciales e incluso con retirar las bases estadounidenses en el Estado español. En este contexto de máxima tensión entre aliados, la última acción propagandística iraní podría desencadenar la agresividad de la derecha hacia Sánchez, agrava las contradicciones y añade más presión sobre el dirigente español, que se verá presionado a elegir: o profundiza en la postura distanciándose aún más de EE.UU. e Israel o abandona los gestos vacíos.

En el Estado español, esta postura del Gobierno ha sido objeto de una intensa polémica política. El PP, desde la oposición, ha acusado al PSOE de poner al país “del lado de los enemigos de sus aliados tradicionales” y de “asumir riesgos diplomáticos y comerciales injustificados”. La difusión de las imágenes por parte de la agencia iraní podría reavivar este debate, donde es previsible que los rivales de Sánchez lo utilicen en la batalla política.

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