La izquierda mantuvo el control de París, Lyon y Marsella en la segunda vuelta de las elecciones municipales francesas, mientras la extrema derecha consolidó su avance en decenas de ciudades medianas y conquistó Niza, la quinta ciudad del país, a través de su aliado Éric Ciotti, según los resultados difundidos este domingo. En París, Emmanuel Grégoire (PS) —heredero de Anne Hidalgo— obtuvo una clara victoria con el 50,5% de los votos frente a la candidata de la derecha Rachida Dati (41,4%) y la insumisa Sophia Chikirou (8,1%).

Sin embargo, la gran protagonista de la noche fue la extrema derecha, con un balance ambivalente que revela tanto sus límites como su crecimiento estructural. Por un lado, el Agrupamiento Nacional (RN) sufrió reveses en sus principales objetivos: perdió en Toulon —donde su candidata Laure Lavalette fue derrotada tras haber ganado la primera vuelta—, en Nîmes —donde el candidato del PCF Vincent Bouget se impuso— y en Marsella, donde el alcalde del PS saliente Benoît Payan fue reelegido con el 55% de los votos. Sin embargo, la formación de Marine Le Pen y Jordan Bardella logró, según sus propias estimaciones, “el mayor avance de su historia”, conquistando decenas de ciudades medianas como Carcasona, Agde, Lievin o La Flèche. Pero el gran golpe de la noche llegó en Niza, donde Éric Ciotti —expulsado de Los Republicanos en 2024 por aliarse con el RN— se impuso al alcalde saliente Christian Estrosi con el 48% de los votos. Ciotti declaró que su nueva formación, la Unión de la Derecha por la República, “está destinada a reemplazar a Los Republicanos. Los Republicanos están acabados”.

La izquierda también mostró resultados desiguales y bastante fragmentación. Las alianzas y las candidaturas La Francia Insumisa (LFI), impulsadas para "hacer frente a la derecha y la extrema derecha", fracasaron estrepitosamente en varias ciudades importantes. En Toulouse, la lista encabezada por el insumiso François Piquemal con el apoyo del PS fue derrotada por el alcalde saliente de derechas Jean-Luc Moudenc (54% frente a 46%) pese a la "unidad". En Limoges, el candidato de LFI Damien Maudet, respaldado por el PS, también perdió frente a la derecha. En Clermont-Ferrand, bastión del PS durante más de 80 años, la derecha logró una victoria histórica. En Brest, otra ciudad donde se ensayó la alianza, también perdieron. Solo en Nantes y Lyon —donde el ecologista Grégory Doucet retuvo la alcaldía por un estrecho margen— estas uniones dieron algún resultado, aunque en la capital bretona los insumisos pasarán a la oposición tras un acuerdo “técnico”.

Los ecologistas, que en 2020 habían logrado victorias históricas, también sufrieron un fuerte retroceso. Perdieron Burdeos, donde el candidato macronista Thomas Cazenave se impuso por un ajustado 50,8% frente al 49,2% del alcalde saliente Pierre Hurmic, que reconoció su derrota. También perdieron Estrasburgo, recuperada por el PS de Catherine Trautmann. En Lyon, Doucet logró una reelección por poco, mientras su rival Jean-Michel Aulas —apoyado por el macronismo y la derecha— anunció que presentará un recurso por “numerosas irregularidades”. Los denominados "centristas" y la derecha, por su parte, celebraron victorias como la de Édouard Philippe en El Havre —que consolida su carrera presidencial—, pero también sufrieron derrotas como la del ex primer ministro François Bayrou en Pau, su feudo desde 2014, donde perdió por solo 344 votos frente a Jérôme Marbot (PS).

El panorama general a un año de las elecciones presidenciales deja un tablero fragmentado, con una extrema derecha que crece en territorios medios pero choca con la izquierda en las grandes ciudades. Mientras tanto, una izquierda relativamente dividida solo retiene sus principales bastiones mediante alianzas inestables e incluso pierde en varios lugares en los que consigue la aclamada "unidad". Los resultados muestran una enorme fragmentación del tablero político francés sin un ganador claro.