Mark Rutte presiona a los aliados europeos para que se sumen a la guerra contra Irán
El secretario general de la OTAN justifica la ofensiva estadounidense-israelí como una acción para "hacer el mundo más seguro" y afirma que "siempre nos unimos".
El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, ha salido este lunes en defensa de la ofensiva que Estados Unidos e Israel mantienen contra la República Islámica de Irán desde hace tres semanas, y ha instado a los países europeos a sumarse al plan bélico liderado por Washington. En una entrevista con la cadena estadounidense CBS, Rutte afirmó que la decisión del presidente Donald Trump de atacar Irán tiene como objetivo "hacer el mundo más seguro" y expresó su confianza en que el resto de los países de la Alianza Atlántica terminarán uniéndose, porque "lo que sé es que siempre nos unimos". Sus declaraciones contrastan con la negativa explícita de la mayoría de los socios europeos a participar en una guerra que consideran ilegal y cuyas consecuencias económicas ya están sufriendo sus poblaciones.
Rutte justificó la falta de respaldo inicial de los aliados argumentando que "Estados Unidos no les informó previamente de los bombardeos", que comenzaron el 28 de febrero que siguieron con el asesinato del líder supremo iraní, Ali Khamenei. "Entiendo la frustración del presidente por el tiempo que está tomando, pero también pido comprensión porque los países tuvieron que prepararse sin saberlo", declaraba el secretario general, intentando salvar la brecha que se agranda entre Washington y sus socios europeos. Sin embargo, la mayoría de los gobiernos del continente han dejado claro que no piensan involucrarse directamente en un conflicto que consideran una aventura de Trump y Netanyahu, y que ha provocado una crisis energética internacional con el bloqueo del estrecho de Ormuz y la destrucción de infraestructuras civiles en Irán y los países del Golfo.
Las palabras de Rutte evidencian la contradicción de una organización que se define formalmente como una alianza defensiva pero que ahora pretende arrastrar a todos sus miembros a una guerra de agresión contra un país que no ha atacado territorio de ningún Estado miembro. Mientras el secretario general presiona para que los europeos se unan a la ofensiva, en las calles de las principales capitales del continente se empiezan a ver manifestaciones que exigen el fin de los bombardeos y denuncian la complicidad de sus gobiernos con el genocidio en Gaza y la agresión contra Irán.