El Ministerio del Interior del Gobierno español ha registrado 106 detenciones o investigaciones de agentes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado por delitos vinculados al narcotráfico entre 2021 y 2025, según datos facilitados en una respuesta parlamentaria a EH Bildu recogida por Europa Press. El último año, 2025, Interior contabilizó 24 arrestos de miembros de los cuerpos policiales, igualando la cifra de 2023 y situándose como el ejercicio con más casos desde que hay registros, junto a ese año. El año con menos detenidos registrados fue 2022, con 16 casos. El Gobierno no desglosó en su respuesta a qué cuerpo pertenecían los agentes ni los hechos concretos imputados, a pesar de que la pregunta del diputado Jon Iñarritu solicitaba esa información.

Entre los casos recientes que motivaron la pregunta parlamentaria figura el de un agente de la Guardia Civil detenido en noviembre de 2025 en el puerto de Bilbo (Bizkaia) cuando, según la investigación de Asuntos Internos, transportaba 120 kilos de cocaína en un vehículo patrulla del instituto armado. El agente ingresó en prisión provisional tras ser puesto a disposición judicial. Otro caso destacado ocurrió en Valladolid en diciembre del mismo año, cuando el jefe del Grupo de Estupefacientes de la Policía Nacional en esa localidad fue arrestado también por Asuntos Internos, que intervino 40 kilos de cocaína en la operación. Ambos casos muestran la implicación de agentes en funciones directamente relacionadas con la "lucha contra el tráfico de drogas".

Silencio y "autoinvestigaciones"

Los datos de Interior y el historial dibujan un claro pódium del narcotráfico: en al menos cuatro de las diez mayores incautaciones de cocaína del Estado español hay policías implicados. A pesar de estos alarmantes datos, la falta de desglose por cuerpos y la ausencia de detalles sobre los hechos imputados impiden conocer la distribución real, los detalles de los casos y visibilizar socialmente el problema específico del narcotráfico policial. Fuentes policiales consultadas por Europa Press señalan que la mayoría de las investigaciones son impulsadas por los propios servicios de Asuntos Internos, lo que indica que los cuerpos se "autoinvestigan".

Las mafias narcopoliciales no son un fenómeno nuevo, pero las cifras de los últimos cinco años evidencian su persistencia pese a los discursos oficiales sobre del "refuerzo de los mecanismos de control". Los casos más graves —como el del agente que usó un coche patrulla para transportar droga, el del jefe de estupefacientes que presuntamente lideraba una red desde dentro, o el caso del exjefe de la UDEF en Madrid, que figura como principal sospechoso del mayor caso de narcotráfico de la historia del Estado español— apuntan a un patrón de funcionamiento que desdibuja las fronteras entre crimen organizado y aparatos de Estado. Mientras el Gobierno presume de "récords en incautaciones de droga" y de "guerra al narcotráfico", incluso los discretos informes internos revelan que en esa guerra el narco y el Estado no son dos bandos claramente enfrentados.