El lunes pasado, el presidente de los Estados Unidos de América, Donald Trump, anunció en su red Truth Social que suspendía los ataques a infraestructuras energéticas iraníes y que había mantenido "conversaciones productivas" con Teherán. El anunció provocó un desplome inmediato del precio del petróleo Brent, que cayó más de un 10% hasta los 100 dólares por barril, y un repunte de las bolsas. Pero lo que ha llamado la atención de analistas e investigadores es lo que ocurrió 15 minutos antes de ese mensaje: en apenas dos minutos, entre las 06:49 y las 06:50 de la mañana en Nueva York (11:49 hora española), los mercados de futuros registraron operaciones por 650 millones de dólares (unos 560 millones de euros) apostando a que el crudo bajaría.

Se trata de un volumen ocho veces superior a la media para un intervalo de tiempo tan corto. En esos dos minutos se negociaron contratos de futuros sobre seis millones de barriles de petróleo, una cifra que contrasta con los 700.000 barriles que suelen moverse en periodos similares. Los futuros son una herramienta financiera que permite apostar a si el precio de un activo —en este caso el petróleo— subirá o bajará en un momento determinado. Si la apuesta es correcta, el inversor obtiene una ganancia millonaria. Quienes compraron esos contratos minutos antes del anuncio de Trump acertaron de lleno: el precio se desplomó tal como habían previsto.

La pregunta que se hacen los analistas es cómo pudieron saber lo que iba a ocurrir cuando nada hacía prever ese giro en la postura del presidente. Horas antes, Trump había lanzado un ultimátum a Irán y, desde el inicio de la guerra el 28 de febrero, había mantenido una retórica belicista e incendiaria ininterrumpida. La sospecha de varios observadores del sector es que se haya utilizado información privilegiada, una práctica ilegal que consiste en operar en los mercados con información que aún no es pública. En Estados Unidos, el organismo regulador (la SEC) persigue este tipo de prácticas con multas de hasta tres veces el beneficio obtenido y penas de prisión de hasta 20 años.

La Casa Blanca ha negado cualquier irregularidad. Su portavoz, Kush Desai, aseguró que "ningún funcionario de la Administración se lucra ilegalmente aprovechándose de información privilegiada" y calificó las sospechas de "infundadas". Sin embargo, no es la primera vez que se producen movimientos sospechosos en los mercados coincidiendo con decisiones de la administración Trump. En enero, un usuario de la plataforma de apuestas Polymarket ganó más de 400.000 dólares al anticipar el secuestro del presidente venezolano Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses, horas antes de que se produjera la operación. En las últimas semanas, al menos ocho cuentas en esa misma plataforma han apostado casi 70.000 dólares a que se alcanzará un alto el fuego entre EE.UU. e Irán antes del 31 de marzo, un movimiento que les reportaría cerca de 820.000 dólares si se cumple.

El escándalo de las apuestas millonarias minutos antes del anuncio de Trump ha puesto en el punto de mira a los mercados de futuros y a la falta de transparencia en las operaciones que rodean decisiones geopolíticas de enorme calado. Mientras los reguladores no abren una investigación oficial, la pregunta queda en el aire: ¿fue casualidad o alguien con acceso privilegiado a las conversaciones de la Casa Blanca se embolsó millones aprovechándose de una información que aún no había llegado al público? La respuesta determinará si se trata de un escándalo más de los muchos que rodean a la administración Trump o de una práctica que podría costar cárcel a quienes la ejecutaron. De momento, los inversores que acertaron su apuesta ya han cobrado, pero la duda sigue instalada en Wall Street.