El gasto militar español alcanza el 2% por primera vez mientras la OTAN sube el objetivo al 5% para 2035
Mark Rutte elogia a Pedro Sánchez por subir los presupuestos militares como le ordenaba la OTAN: "Dijo: 'Vamos a llegar al 2%'. Y lo hizo".
Los países de la OTAN invirtieron al menos un 2% de su PIB en gasto militar en 2025 por primera vez desde que se fijó ese objetivo en la cumbre de Gales de 2014, según el informe anual de la Alianza publicado este jueves. Mark Rutte, secretario general de la OTAN, ha felicitado al Gobierno español por hacerlo: "A comienzos del año pasado el gasto en defensa español estaba en torno al 1,3%-1,4%. Y en abril recibí una llamada de Pedro Sánchez, el presidente del Gobierno, diciendo: vamos a llegar al 2%, y lo hizo", ha declarado el neerlandés durante una conferencia prensa de presentación del informe anual de la Alianza.
Las cifras son claras: el Estado español alcanzó el umbral requerido, y de hecho se convirtió en el quinto país que más proporción de su presupuesto dedicó a capacidades militares (un 44,2%, muy por encima del 20% fijado como objetivo), solo superado por Luxemburgo, Polonia, Hungría y Lituania. La OTAN destacó que desde 2014 los aliados europeos y Canadá han aumentado cada año su gasto militar conjunto, con un incremento real del 20% en 2025 respecto al año anterior.
Entre los aliados que superan el 2% se sitúan también Portugal, Albania, Canadá y Bélgica. Los países con mayor porcentaje de gasto militar respecto a su PIB son Polonia (4,3%), Lituania (4%), Letonia (3,74%), Estonia (3,42%), Dinamarca (3,34%), Noruega (3,20%) y Estados Unidos (3,19%). Entre las grandes economías europeas, Alemania invirtió el 2,39%, el Reino Unido el 2,31%, Francia el 2,05% e Italia el 2,01%. En total, la Alianza calcula que su inversión en defensa en 2025 fue de 1,412 billones de dólares, de los que 574.000 millones correspondieron a los aliados europeos y Canadá.
El informe llega en un contexto de presión diplomática creciente por parte de Estados Unidos y de los propios conflictos en los que la OTAN está inmersa. Bajo la presión combinada del presidente estadounidense Donald Trump y la guerra en Ucrania, los líderes de la Alianza acordaron en la cumbre de La Haya de junio pasado un incremento radical del gasto militar hasta el 5% del PIB de aquí a 2035. De ese porcentaje, 3,5 puntos corresponderían a gasto militar estricto —compras de armas, salarios de las Fuerzas Armadas, misiones e investigación— y 1,5 puntos adicionales a "gasto en seguridad en sentido amplio". El Gobierno español, no obstante, ha afirmado que "cumplirá con las capacidades que le exige la OTAN invirtiendo un 2,1%", lejos del nuevo objetivo fijado por la Alianza. Sin embargo, no ha explicado cómo lo hará.
La escalada del gasto militar confirma la deriva belicista de los gobiernos occidentales, incluido el español, que bajo la excusa de la “seguridad” desvían recursos públicos hacia las grandes corporaciones del complejo militar-industrial mientras recortan partidas en sanidad, educación y vivienda. El Estado español, que acaba de alcanzar el 2% tras una década de retraso, se prepara ahora para multiplicar su presupuesto bélico en un momento en que la guerra contra Irán, liderada por Estados Unidos e Israel, amenaza con extender la guerra por todo Oriente Próximo y cortar el suministro energético que sale de la región, hasta el 40% del petróleo disponible para la venta en todo el mundo, según el científico Antonio Turiel. Mientras la OTAN impone nuevas metas de gasto, las inversiones en programas sociales se quedan estancadas, evidenciando qué prioridades políticas guían a la agenda de las élites gobernantes: más armas para las guerras imperialistas, menos derechos para la población trabajadora. Hasta el momento, Pedro Sánchez ha demostrado su lealtad a esta agenda, que amenaza con aumentar en los próximos años.