El alcalde del asentamiento colono de Moshav Margaliot, Eitan Davidi, rompió en llanto durante una declaración pública en directo en la que denunció que Hezbollah ha “destruido la ciudad de Kiryat Shmona” y “todos los asentamientos fronterizos”. Visiblemente afectado, el dirigente local imploró al gobierno israelí: “Hagan algo, Dios mío. Si no saben gestionar esta crisis, déjennos ir. Hago lo que puedo con el dolor”. Sus palabras, difundidas por medios sionistas muestran la devastación que ha generado la contraofensiva del partido-milicia libanés en las localidades del norte de la Palestina ocupada por Israel, donde miles de colonos llevan meses desplazados por los intercambios de fuego.

Mientras Davidi lamentaba la destrucción de los asentamientos sionistas en la frontera, el ejército israelí intensifica su ofensiva sobre Líbano con una escalada que ha provocado una catástrofe humanitaria de dimensiones colosales. Reportes de Al Jazeera indican que el ejército israelí ha emitido órdenes de evacuación forzosa que cubren ahora más de 1.470 kilómetros cuadrados –el 14% del territorio libanés– y afectan a más de 100 pueblos y aldeas al sur del río Zahrani, a unos 40 kilómetros de la frontera. La directriz, que amenaza con “poner en peligro sus vidas” a quienes no abandonen sus hogares, ha provocado que más de un millón de personas –el 18% de la población de Líbano– hayan sido desplazadas en apenas dos semanas, según datos de la Organización Internacional para las Migraciones.

Las fuerzas de ocupación israelíes han reforzado su invasión en el sur de Líbano con el objetivo declarado de establecer una “zona de amortiguamiento”, donde han procedido a destruir puentes sobre el río Litani, cortando las vías de evacuación de la población civil libanesa. La crisis ha desencadenado un éxodo masivo: más de 250.000 personas han huido de Líbano en las últimas dos semanas, un incremento del 40% desde finales de febrero. Según cifras de Naciones Unidas, más de 125.000 individuos –casi la mitad niños– han cruzado a Siria, y entre ellos se cuentan aproximadamente 7.000 ciudadanos libaneses que abandonan su país ante la imposibilidad de encontrar refugio seguro en sus propias tierras.

Las imágenes de un alcalde israelí desconsolado por la destrucción de los asentamientos del norte contrastan con la devastación que el propio ejército de su país está infligiendo sobre Líbano. Mientras Davidi suplica “hagan algo”, las bombas israelíes siguen cayendo sobre ciudades libanesas, los puentes son dinamitados para impedir la huida de la población civil y más de un millón de personas deambulan sin techo. Por ello, Hezbollah responde con cohetes, demostrando su capacidad de regeneración tras los golpes recibidos en los últimos tres años de guerra constante con el Estado de Israel.

0:00
/0:52
0:00
/0:50