La Embajada de Irán en España ha publicado este jueves un mensaje en el que califica a España como “un país comprometido con el derecho internacional” y afirma que Teherán se muestra “receptivo ante cualquier solicitud procedente de Madrid”. La declaración, difundida en la cuenta oficial de la representación diplomática persa en X, se produce en plena escalada bélica en la región, con el estrecho de Ormuz cerrado por las fuerzas iraníes desde hace semanas, ataques militares cruzados y con las potencias occidentales buscando alternativas para garantizar el suministro energético.

En los últimos días han circulado rumores sobre una supuesta "oferta iraní" al Estado español para permitir el tránsito de sus buques por el estrecho de Ormuz. Sin embargo, Irán ha planteado esta posibilidad en términos generales a “países no hostiles que marquen distancia con la guerra y con Israel”. La iniciativa forma parte de la estrategia iraní para aislar políticamente a Estados Unidos e Israel en el conflicto, ofreciendo un canal de diálogo a los gobiernos que no participan directamente en la misión militar.

El gesto de la embajada, que buscaría que Moncloa hiciese una petición formal a Irán que reforzaría su posición política y diplomática en la guerra, cobra especial relevancia en un contexto de contradicciones del Gobierno de Pedro Sánchez. Mientras el Ejecutivo se ha mostrado públicamente "crítico" con la ofensiva israelí sobre Gaza y aprobó en septiembre el Real Decreto-ley 10/2025 que teóricamente cortaba las relaciones armamentistas con Israel, un informe del Centre Delàs de Estudios por la Paz publicado este mismo jueves vuelve a revelar que el Ministerio de Defensa mantiene en vigor contratos con empresas israelíes por valor de 1.200 millones de euros y ha aprobado excepciones para seguir integrando componentes militares hebreos en aviones del Ejército español. La oferta de Irán sitúa a Madrid ante una prueba de coherencia entre su discurso de "defensa del derecho internacional" y sus vínculos estratégicos con los intereses geopolíticos de Washington y sus aliados regionales.

La declaración de la Embajada iraní también pone en evidencia las tensiones internas en el bloque occidental. Mientras Estados Unidos presiona a sus aliados para que participen directamente en las operaciones militares o al menos respalden su ofensiva contra Irán, Teherán intenta fracturar esa unidad ofreciendo a los países europeos un tratamiento diferenciado y un salvoconducto para la crisis energética. La mención expresa al Estado español, país que alberga bases militares estadounidenses operativas en Rota y Morón, donde los aviones militares estadounidenses han repostado de camino a Irán, sugiere que Irán busca interpelar directamente a un gobierno que ha mantenido una posición ambivalente: condena formalmente el genocidio de Gaza y la guerra contra Irán mientras sus empresas siguen suministrando armas a Israel y mantiene la infraestructura militar de EE.UU. en su territorio. La respuesta de Moncloa a esta oferta, si es que llega a producirse, servirá para medir hasta dónde está dispuesto a llegar Pedro Sánchez en su supuesto "compromiso con el derecho internacional".