El portavoz del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, Ziv Agmon, presentó este miércoles su dimisión un día después de que se filtraran comentarios racistas en los que calificaba de “babuinos” a diputados de ascendencia marroquí del Likud, el partido del dirigente, según ha informado la prensa israelí y Europa Press. En un comunicado recogido por The Jerusalem Post, Agmon alegó que “la gran mayoría de estas conversaciones tuvieron lugar incluso antes de que asumiera mi cargo en la Oficina del Primer Ministro” y que las citas difundidas han sido “sacadas de contexto”. El portavoz señaló que “una persona con la que mantenía una larga relación de amistad” había decidido hacer públicos fragmentos de sus “conversaciones privadas”.

Agmon intentó desvincularse de las acusaciones de racismo contra judíos de origen marroquí calificándolas de “ridículas” y argumentando que “mi familia directa tiene raíces marroquíes”. Añadió que “cuando descubrí que me habían puesto en primera línea contra mi voluntad y que se había creado un discurso divisivo a mi alrededor, decidí informar al Primer Ministro del fin de mis funciones y de mi retiro de la vida pública”. La filtración de los mensajes fue obra del periodista Amit Segal, del canal 12 de televisión israelí, que difundió extractos en los que Agmon se refería despectivamente a los legisladores del Likud de origen magrebí.

El ministro de Justicia, Yariv Levin, también miembro del Likud, condenó los comentarios y afirmó que “en Israel, y en el movimiento Likud en particular, no hay lugar para el racismo”. Según sus declaraciones recogidas por Europa Press, “las graves declaraciones reveladas esta noche por Amit Segal merecen la más enérgica condena. Son contrarias a los valores del movimiento, que representa al pueblo de Israel en todas sus facetas”. Levin defendió que “nuestro legado se fundamenta en la unidad y el destino compartido” y que el Likud “seguirá siendo un hogar para todos los ciudadanos de Israel”. Netanyahu, por su parte, no ha hecho declaraciones sobre la dimisión de su portavoz ni sobre los comentarios racistas que motivaron su salida.

La renuncia de Agmon reabre el debate sobre el racismo estructural que atraviesa la sociedad israelí, que se manifiesta ya no solo contra los palestinos, sino incluso de forma interna; en este caso, contra los judíos mizrajíes, descendientes de las comunidades procedentes de países árabes, que constituyen una parte significativa de la base electoral del Likud. Mientras el partido de Netanyahu se presenta como el “hogar de todos los judíos”, sus filas reproducen los mismos prejuicios étnicos que históricamente marginaron a los judíos orientales frente a la élite ashkenazí, de origen europeo. La filtración de los comentarios de Agmon, por tanto, no es un hecho aislado, sino otro síntoma más de la normalización del discurso de odio racista en la sociedad colonial israelí, altamente estratificada y sectaria, donde los ataques contra los palestinos y determinados sectores de los colonos se suceden con impunidad. La dimisión del portavoz, lejos de ser un gesto de autocrítica, confirma que la maquinaria del gobierno israelí solo reacciona cuando los insultos quedan expuestos, pero mantiene intacta su estructura de poder basada en la supremacía étnica, como demuestra la segregación racial de los búnkers.