El inspector jefe Luis Fernández, jefe del Grupo III de la Brigada Provincial de Policía Judicial de Valladolid y responsable de la lucha contra el narcotráfico en la capital pucelana, fue detenido el pasado 4 de diciembre como presunto cabecilla de una mafia policial dedicada al tráfico de drogas y a la trata de mujeres, según revela El País a partir del sumario judicial al que ha tenido acceso. El documento explica con todo lujo de detalles que el agente, ingresado en el Cuerpo Nacional de Policía en 1998 y con una década de experiencia al frente de la llamada “unidad antidroga”, utilizaba su puesto precisamente para desviar la sustancia estupefaciente que su propio grupo incautaba, con la colaboración de dos de sus confidentes: Roberto de la Rúa, un traficante 36 años, y María del Henar Santiago, “la mami”, una mujer de 48 años que regentaba un prostíbulo y varios pisos con mujeres latinoamericanas explotadas sexualmente en Valladolid. La red habría funcionado con total impunidad, amparada en la cobertura que le proporcionaba el uniforme.

“Las mujeres están pa follárselas”

Según las transcripciones de las conversaciones grabadas por los investigadores e incluidas en la causa, Fernández se movía con total desparpajo. En noviembre de 2025, su confidente Roberto le expresaba su preocupación: “Tú siempre cambiando esos policías y que me conozcan a mí, y no sabemos qué policía puede…”. El inspector respondía: “Eso no hay problema, porque da igual que sepan, claro que saben que eres confidente mío. Pero lo que no saben y ninguno se imagina es que hay negocios aparte”. El dossier señala que Fernández no solo traficaba con drogas, sino que también prostituía mujeres. En otra conversación, tras “recomendar” a una mujer a un amigo, el policía afirmaba: “las mujeres están pa follárselas”. El agente, que acudía a la cárcel a visitar a la administradora de la red de explotación sexual con su carné profesional cuando fue detenida por trata de mujeres, llegó a proponerle “echar un polvo” como parte de sus encuentros.

Operación Churruca: Fernández fue presentado por su “gesta antidrogra” por las autoridades

La última operación contra la red llegó con la operación Churruca, que en mayo de 2025 permitió incautar un cargamento de 55 kilos de cocaína procedente de Galicia. El alijo fue exhibido a bombo y platillo por la propia policía, y Fernández apareció en los medios como uno de los artífices del “éxito”. Sin embargo, el sumario apunta a que el inspector se quedó con 45 de esos 55 kilos. Los fardos aparecieron siete meses después, en diciembre, ocultos en el canapé de la cama de la madre de su confidente Roberto. En los registros también se encontraron 130.000 euros en una caja de seguridad abierta por el policía en julio de 2023, tres coches de alta gama y varias propiedades. María del Henar Santiago, que era la tercera socia, “logró huir” y sigue en “paradero desconocido”. El propio Fernández había viajado a Asturies en julio con dos subordinados para simular la destrucción de la droga, pero el responsable de la planta incineradora no encontraba el acta y se la pidió por teléfono al inspector, donde se destapó el falseo documental.

Marido de una concejala del PP

La esposa de Fernández, Marta Sanz, es concejal del Partido Popular en Arroyo de la Encomienda (Valladolid), donde reside la familia. Mientras el jefe antidroga se enriquecía con el narcotráfico y explotaba sexualmente a mujeres, su mujer ocupaba un cargo público sin que el partido que predica la “mano dura” contra la delincuencia y la “defensa de la familia” haya exigido responsabilidades políticas. El caso pone en tela de juicio la función real de unas instituciones que colocan al frente de “la lucha contra el narco” a quienes luego son señalados como los mayores narcos. Fernández, que enfrenta delitos de malversación, falsedad documental, pertenencia a organización criminal y trata de mujeres, está acusado de pasearse en su coche oficial con la droga en el maletero y la pistola de su compinche en la guantera. Partido Popular, tan preocupado por “la ley y el orden” y “la mano dura contra la delincuencia” sigue sin preguntarse públicamente cómo es que su concejal en Arroyo de la Encomienda compartiera hogar y cuentas bancarias con un presunto capo narcopolicial en Valladolid.