EEUU lidera el desplome mundial de la libertad académica en un año, según el índice global de 2025
Su puntuación cae de 0,68 a 0,4 en la escala del Academic Freedom Index, situándose por debajo de Mozambique.
El Academic Freedom Index (AFI), elaborado por la Universidad Friedrich‑Alexander de Erlangen‑Núremberg y el Instituto V‑Dem de la Universidad de Gotemburgo, publicó el pasado 17 de marzo su informe anual correspondiente a 2025, basado en la evaluación de 2.357 expertos mundiales y más de un millón de datos. La conclusión principal es que la libertad académica ha disminuido en 50 países desde 2015, pero el caso más llamativo es el de Estados Unidos, que registró una caída “pronunciada y sin precedentes” en el último año: su puntuación pasó de 0,68 a 0,4. Esta caída del 70% sitúa a Estados Unidos en la franja del 30%‑40% inferior de la tabla mundial, justo por debajo de Mozambique (0,41) y por encima de Tailandia (0,38), país conocido por su estricta ley de lesa majestad. En 2024, Estados Unidos se encontraba en el tramo del 40%‑50% superior.
El informe forma parte de los datos que alimentan el Democracy Report 2026 del mismo V‑Dem Institute, titulado Unravelling The Democratic Era. Ese documento señala que “la escala y velocidad de la autocratización bajo la administración Trump no tienen precedentes en la época moderna”. En un solo año, el Índice de Democracia Liberal de Estados Unidos se redujo un 24%, pasando del puesto 20 al 51 entre 179 países. El nivel de democracia, afirman, “se está reduciendo al nivel de 1965, el año que la mayoría considera como el inicio de una democracia moderna real en Estados Unidos”. Los autores atribuyen el retroceso al empleo de órdenes ejecutivas, la centralización del poder en el presidente, la abdicación del control constitucional por parte del Congreso, la intimidación a los tribunales, la eliminación de derechos civiles federales y los intentos de controlar las elecciones.
Represión contra el movimiento estudiantil: punta de lanza contra la libertad de cátedra
Robert Quinn, director ejecutivo de la red Scholars at Risk con sede en Nueva York, declaró al medio University World News que “el mayor peligro de las presiones actuales sobre la educación superior en Estados Unidos proviene del uso de medios extrajurídicos para socavar la autonomía de la universidad”. Quinn explicaba que el gobierno federal “utiliza no solo órdenes ejecutivas sino también acciones coercitivas, cancelación de contratos, impago de subvenciones aprobadas y cambios en diversas políticas al margen de los procedimientos legales establecidos”. El informe del AFI detalla que la administración Trump ha empleado la financiación federal y la acreditación para obligar a las universidades a desmantelar programas de diversidad, equidad e inclusión (DEI) y para restringir las actividades de solidaridad con Palestina, así como para remodelar los sistemas de admisión, contratación y gestión de protestas. Desde entonces, varias universidades han llegado a acuerdos con la administración para recuperar su estabilidad financiera.
El declive estadounidense es el más rápido documentado. Mientras que a Hungría le llevó 16 años caer de 3,2 a 1,6 en la subescala de autonomía institucional (de 4 puntos), a Turquía le tomó ocho años, y a la India trece años, Estados Unidos ha caído 1,6 puntos en solo seis años, un ritmo casi un 30% más rápido que Turquía y un 90% más rápido que Hungría. El informe concluye que “la pronunciada caída en el caso de Estados Unidos, concentrada en un período relativamente corto de seis años, muestra con qué rapidez las presiones políticas y administrativas pueden erosionar la autonomía institucional”. Además, Quinn advirtió que Estados Unidos, históricamente un “modelo a seguir” para las democracias liberales en materia de “protección de la libertad académica”, se ha convertido en un “ejemplo negativo y en un riesgo real de ser un exportador de modelos autoritarios”.
La ultraderecha en Francia (Agrupación Nacional, Rassemblement National) y Reino Unido (Reform UK) ya utiliza los argumentos de Trump para atacar a las universidades. Mientras el gobierno estadounidense justifica sus ataques a la academia como defensa de la “libertad de expresión”, los datos objetivos sitúan a Estados Unidos, uno de los principales laboratorios de la agenda reaccionaria, al nivel de países donde las democracias liberales consideran que nunca han existido tales estándares. El informe del AFI es la constatación empírica de que la “democracia liberal” y “la libertad académica” no retroceden solo en Hungría o Turquía, sino sobre todo en el país que se autoproclama “líder del mundo libre”, que está a la cabeza de su propia destrucción.