La guerra en Irán consolidará a China como superpotencia, según el Financial Times
Pekín domina las reservas energéticas, el 70% de la industria verde y las tierras raras clave para el armamento occidental, lo que le permitirá erosionar el petrodólar y actuar como “proveedor de último recurso”.
Un análisis publicado este domingo por el Financial Times, firmado por el economista Tej Parikh, sostiene que la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán terminará consolidando a China como superpotencia mundial. Según el artículo, Pekín ha pasado años preparándose para una crisis energética de este tipo: ha acumulado las mayores reservas de emergencia de petróleo del mundo (1.300 millones de barriles), ha diversificado sus fuentes de suministro –casi la mitad del gas importado llega por gasoducto desde Rusia y Turkmenistán– y ha desarrollado un sector de energías limpias que ya supone el 30% de su consumo energético, un porcentaje un 50% superior al de Estados Unidos o Europa. El banco Goldman Sachs estima que solo el 6% del consumo energético total de China está directamente expuesto a una interrupción del estrecho de Ormuz. Parikh añade que Irán ya ha autorizado el paso por el estrecho a los buques de los “socios no hostiles”, entre los que se encuentra Pekín.
El artículo destaca que China domina al menos el 70% de la capacidad mundial de fabricación de las llamadas “tecnologías verdes” (solar, baterías y vehículos eléctricos) y controla la extracción y refinación de las tierras raras necesarias para la industria armamentística occidental. “Muchos de los misiles, cazas y otras armas que Estados Unidos necesita para su esfuerzo bélico funcionan con tierras raras de fabricación china. Pero EEUU solo tiene unos dos meses de existencias”, advierte Agathe Demarais, del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores, citada por el FT. Desde el inicio de los bombardeos conjuntos de EEUU e Israel contra Irán el 28 de febrero, los principales fabricantes de baterías chinos han ganado más de 70.000 millones de dólares en capitalización bursátil. China también se sitúa como segundo mayor exportador mundial de fertilizantes y controla reservas estratégicas de azufre, clave para la agricultura y la metalurgia que transita por el Golfo.
El conflicto, de acuerdo con el análisis, acelerará el declive del petrodólar. Irán ya está negociando con algunos países que se les permita el paso de buques a cambio de pagos en yuanes. El estratega de Deutsche Bank Mallika Sachdeva sostiene que “el conflicto podría ser el catalizador de una erosión del dominio del petrodólar y el comienzo del ‘petroyuan’”. Eso sí, la propia China tiene grandes reservas de dólares, por lo que no le conviene que esa erosión suceda demasiado rápido.
Además, China se perfila como la principal candidata para reconstruir la región tras la guerra, gracias a su experiencia en infraestructuras y sus relaciones con los estados del Golfo. El primer ministro chino, Li Qiang, reunió la semana pasada a más de 70 consejeros delegados mundiales para promocionar la estabilidad del país y sus cadenas de suministro. Mientras la administración Trump hunde a Estados Unidos en una guerra que ha causado miles de muertos, disparado la gasolina por encima de los 4 dólares por galón y amenaza con recortar la sanidad pública para pagar los 200.000 millones de dólares adicionales que pide el Pentágono para sostener el esfuerzo bélico.
Mientras tanto, Pekín observa desde la barrera, acumula reservas y se prepara para salir reforzada de un conflicto que no ha iniciado. La ironía es que la política exterior agresiva de Washington, supuestamente diseñada para “contener el ascenso de China”, está logrando exactamente lo contrario: acelerar la transición energética mundial hacia tecnologías que China domina, erosionar la confianza en el dólar y presentar a Pekín como un socio más fiable y menos belicista que Estados Unidos, todo ello sin disparar una sola bala. Mientras los misiles caen sobre Teherán y los tanques israelíes avanzan invaden el Líbano, parece que el capital financiero ya ha decidido quién ganará esta guerra a largo plazo, y lo dice sin cortapisas en sus principales rotativos.