La Guardia Revolucionaria de Irán informó este jueves de ataques de represalia contra infraestructuras estratégicas del gran capital tecnológico estadounidense en la región, concretamente un centro de computación en la nube de Amazon en Baréin y otro de la corporación Oracle en Dubái. Según ha difundido la agencia estatal iraní Mehr, la ofensiva contra el gigante del comercio electrónico y los servicios digitales habría forzado a la compañía a suspender sus operaciones en la zona. Estas acciones militares, negadas por las autoridades de Dubái, se producen apenas un día después de que expirara el plazo otorgado por el cuerpo militar persa para que las empresas de Estados Unidos, acusadas de cumplir funciones de espionaje contra Irán, cesaran su actividad en Oriente Medio, como respuesta directa a los bombardeos iniciados el pasado 28 de febrero por Washington y Tel Aviv contra territorio iraní. Las empresas no habrían obedecido, forzando la medida de fuerza por parte de la República Islámica.

El brazo militar iraní ya había señalado previamente a un total de 18 megacorporaciones estadounidenses como objetivos militares legítimos, entre las que destacan Microsoft, Apple, Google, Meta, Intel, Boeing y JP Morgan, todas fuertemente integradas en el complejo militar-industrial de EEUU. En un comunicado previo, la Guardia Revolucionaria instó a los trabajadores de estas firmas en la zona a "abandonar sus puestos de trabajo de inmediato" y advirtió a la población civil de que "se alejara al menos un kilómetro de estas instalaciones para preservar sus vidas". Junto a los lanzamientos contra los activos corporativos, la agencia Fars ha confirmado una andanada de drones contra cazas estadounidenses estacionados en la base de Al Azraq, en Jordania, además de operaciones contra otras siete bases militares operadas por Estados Unidos e Israel.

Irán promete "acciones más contundentes, amplias y destructivas"

En el ámbito del intercambio de mensajes institucionales, el portavoz del Cuartel General Central de Jatam al Anbiya, el teniente coronel Ebrahim Zolfaqari, ha asegurado que el ejército planea "acciones más contundentes, amplias y destructivas" tras las amenazas del presidente Donald Trump de "devolver a Irán a la Edad de Piedra". Zolfaqari denunciaba asimismo que las fuerzas agresoras han alcanzado el Instituto Pasteur de Teherán, lo que supone otra violación de la Convención de Ginebra.

Ante la escalada bélica, el secretario general de la ONU, António Guterres, ha reclamado a EEUU e Israel el fin de una guerra que, según ha recordado ante el Consejo de Seguridad, "ya está provocando consecuencias económicas devastadoras" y un "inmenso sufrimiento humano". Sin embargo, no ha detallado cuál es el plan concreto de la ONU para detener la masacre, más allá de las declaraciones.

El ataque contra Irán ha derivado también en un bloqueo efectivo del Estrecho de Ormuz, punto estratégico para el transporte de mercancías y recursos energéticos en todo el mundo, donde permanecen varados unos 2.000 buques. El viceministro de Asuntos Exteriores iraní, Kazem Gharibabadi, ha detallado a la agencia Sputnik que Teherán ultima un nuevo régimen de navegación que exigirá permisos previos de Irán y Omán para el tránsito de cualquier buque. Esta medida buscaría hacer frente a la agresión no provocada de las potencias occidentales, mencionó el ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, en una reunión con su homólogo ruso Sergei Lavrov. Mientras tanto, un bloque de 40 países liderado por el Reino Unido, replicando la "exitosa" estrategia contra Rusia por la guerra de Ucrania, explora "imponer sanciones adicionales contra Irán para intentar forzar la reapertura de la vía marítima".