Irán derriba dos aviones de guerra de EEUU y un dron en el estrecho de Ormuz
El Ejército persa destruye un caza F-15E, un avión de ataque A-10 y una munición merodeadora, mientras Donald Trump amenaza con arrasar infraestructuras civiles.
Las fuerzas de defensa antiaérea de Irán han interceptado y destruido un avión de combate F-15E Strike Eagle, un avión de ataque a tierra A-10 Thunderbolt II y una munición merodeadora estadounidense denominada LUCAS. Según informaba este viernes la cadena estatal IRIB, estos últimos derribos se suman a un balance de 156 vehículos aéreos no tripulados detectados y eliminados por las defensas iraníes desde el inicio de la agresión militar liderada por Estados Unidos e Israel.
El Ejército de Irán confirmó que el derribo del A-10 se produjo, concretamente, en las proximidades del estratégico estrecho de Ormuz, mientras que el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica notificó la caída del dron kamikaze en aguas del golfo Pérsico tras ser interceptado en el distrito de Sirik. Respecto al caza biplaza F-15E, fuentes oficiales de EEUU citadas por Reuters y CBS News admitieron la pérdida de la aeronave, lo que supone el primer derribo de este tipo reconocido tras cinco semanas de guerra.
Según un funcionario estadounidense, uno de los tripulantes ha sido rescatado mientras que el segundo permanece desaparecido; por su parte, los medios estatales iraníes informaron que residentes locales dispararon contra los helicópteros estadounidenses que participaban en la misión de búsqueda y rescate. Un experto en seguridad nacional consultado por CBS explicó que es probable que esta aeronave estuviera "buscando objetivos en el país persa o participando en una misión más amplia para atacar objetivos terrestres".
Un segundo siniestro volvió a encender las alarmas en Washington. El diario The New York Times, citando a dos funcionarios estadounidenses, informó que otro avión de combate de la Fuerza Aérea de EEUU cayó en la región del Golfo este viernes, logrando rescatar a su único piloto. Estos hechos contradicen las afirmaciones del presidente de EEUU, Donald Trump, y su secretario de Defensa, Pete Hegseth, quienes aseguraban que sus fuerzas tenían el "control total de los cielos". El conflicto, que comenzó el 28 de febrero con una ola de ataques que mató al líder supremo Ayatollah Ali Khamenei, acumula ya 13 militares estadounidenses muertos y más de 300 heridos, según reconoce oficialmente el Mando Central de EEUU.
En el ámbito político, Donald Trump ha amenazado con intensificar la destrucción de activos fijos en Irán. A través de sus redes sociales, el mandatario estadounidense ha señalado que su ejército "no ha empezado siquiera a destruir lo que queda en Irán" y ha anunciado ataques contra infraestructuras básicas: "¡Puentes después, luego centrales eléctricas!". Esta estrategia de destrucción de valor ya se ha materializado con el bombardeo del recién construido puente B1 entre Teherán y Karaj. En respuesta a la ofensiva, Irán ha golpeado una planta de energía y agua en Kuwait y una refinería en el puerto israelí de Haifa, evidenciando la vulnerabilidad de la infraestructura energética en la región.
El recrudecimiento de la guerra imperialista sigue drenando recursos públicos y provocando la destrucción de medios de vida, mientras las conversaciones para un supuesto "alto el fuego" lideradas por Pakistán han llegado a un "punto muerto", según recoge el Wall Street Journal. La embajada de EEUU en el Líbano ya ha instado a sus ciudadanos a abandonar el país ante el riesgo de que Hezbollah tome represalias contra objetivos vinculados a Washington. Entretanto, las bolsas que fijan el precio del petróleo permanecen cerradas tras experimentar una subida del 11% en los precios del crudo tras el último discurso de Trump, que no ofreció señales de un final próximo para las hostilidades.