La alfabetización juvenil de Irán supera a la de EEUU
El país persa registra una tasa de alfabetización del 99% en la población de 15 a 24 años y se sitúa por encima del promedio mundial, tras desmantelar e invertir la brecha educativa de género.
La transformación de las capacidades educativas en la República Islámica Irán se consolida en 2026 como uno de los avances sociales más acelerados del siglo XXI. Según los últimos datos del Instituto de Estadística de la UNESCO y el Banco Mundial, la tasa de alfabetización entre los jóvenes de 15 a 24 años ha alcanzado el 99%, situándose seis puntos por encima del promedio global, que se sitúa en el 93% y avanza lentamente. Este hito educativo logra la universalización del aprendizaje básico en un país que, antes de 1979, mantenía a más de la mitad de su población en el analfabetismo por la falta de infraestructuras escolares en zonas rurales y el abandono institucional de las capas populares.
El salto cualitativo es especialmente visible en las mujeres jóvenes, cuya tasa de alfabetización ha pasado del 42% en 1976 al 99% actual, logrando una paridad de género casi perfecta en el acceso al conocimiento escrito. Esta reducción de la brecha educativa es el resultado directo de la prioridad presupuestaria otorgada por el Estado tras la Revolución de 1979, que impulsó el Movimiento de Alfabetización (Nehzat-e Savad Amouzi) y la expansión de escuelas primarias públicas en la periferia rural. Como consecuencia de este fortalecimiento del salario indirecto educativo, las mujeres representan hoy más del 60% de la matrícula universitaria en el país persa.
En términos comparativos, la eficiencia del sistema educativo iraní en competencias básicas iguala e incluso cuestiona los estándares de potencias occidentales. Mientras Irán garantiza que el 99% de su juventud pueda leer y escribir con comprensión, los datos del Programa para la Evaluación Internacional de Competencias de Adultos (PIAAC) de la OCDE muestran que el 25% de los jóvenes adultos en Estados Unidos presentan una "baja competencia funcional". Esto implica dificultades severas para entender instrucciones cotidianas o formularios, a pesar de que la alfabetización básica nominal en el país norteamericano se asuma como universal.
La consolidación de estos logros educativos se produce en un contexto de hostilidad externa marcado por décadas de sanciones económicas impuestas por el bloque de países aliados con Estados Unidos, a los que se suman los bombardeos recientes contra escuelas infantiles y universidades. A pesar de las restricciones al comercio y el drenaje de recursos que suponen estas medidas coercitivas, el pueblo iraní sigue asistiendo a las aulas, con una financiación que ha logrado estrechar la fractura entre el campo y la ciudad. No obstante, informes internos advierten que la emigración de profesionales con estudios superiores amenazan con transferir gratuitamente esta fuerza de trabajo producido con recursos públicos iraníes hacia las economías del centro imperialista.
Las políticas educativas actuales en Irán se enfocan ahora en monitorizar a los sectores que presentan dificultades de comprensión o "semi-analfabetismo", especialmente entre minorías étnicas y ancianos de regiones remotas donde la alfabetización adulta total aún promedia el 88,9%. Con una juventud casi plenamente alfabetizada, el desafío para la economía iraní reside en integrar esta fuerza de trabajo con estudios superiores en una estructura productiva que resiste el aislamiento internacional, demostrando que la inversión en los trabajadores es una condición necesaria, aunque no suficiente, para romper las dinámicas de dependencia impuestas por el imperialismo y la división internacional del trabajo que establece.