China y Rusia bloquearon este martes en el Consejo de Seguridad de la ONU un proyecto de resolución que pretendía "alentar" el uso de escoltas armadas en buques mercantes que transitan por el estrecho de Ormuz. El texto, que no salió adelante por el poder de veto de ambas potencias como miembros permanentes, también solicitaba el cese de las acciones de Irán contra infraestructuras civiles en los países del Golfo. La votación se saldó con 11 votos a favor, dos abstenciones —Pakistán y Colombia— y los dos votos en contra de las delegaciones rusa y china.

El documento fue sometido a votación por el ministro de Asuntos Exteriores de Bahrein, Abdullatif bin Rashid Al Zayani, cuyo Estado alberga el cuartel general de la Quinta Flota de la Armada de Estados Unidos. La propuesta contaba con el copatrocinio de Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Jordania, Kuwait y Qatar, todos ellos países aliados militares de Washington. Esta resolución buscaba dotar de un marco legal a la presencia de guardias armados en la zona, una medida que profundizaría la presencia militar en un punto decisivo para el suministro energético mundial.

La actual escalada bélica en la región se remonta al pasado 28 de febrero, fecha en la que Israel y Estados Unidos comenzaron a bombardear territorio iraní de forma unilateral. Como respuesta a esta agresión, Irán inició represalias contra las petromonarquías del Golfo Pérsico que albergan bases militares estadounidenses. Posteriormente, procedió al bloqueo del estrecho de Ormuz, un recurso empleado para frenar la capacidad logística de los países agresores y minar sus economías.

La negativa de China y Rusia a respaldar el texto muestra la contradicción entre bloques ante la guerra imperialista en Oriente Medio. Al oponerse a la escolta armada de buques, ambas potencias frenan un mecanismo que permitiría a las empresas navieras y a las marinas aliadas de EEUU aumentar el control sobre el tráfico marítimo bajo una supuesta "defensa de la seguridad comercial". Esta decisión se llega en un contexto de máxima tensión, donde el control de los flujos de capital y materias primas se convierte en principal escollo de la confrontación entre los bloques geopolíticos enfrentados.

Fuentes oficiales de la ONU confirman que, pese al apoyo mayoritario de las delegaciones aliadas a los intereses occidentales, el veto impide que la resolución se convierta en mandato internacional. Así, la situación en el estrecho de Ormuz sigue marcada por la parálisis de las instituciones internacionales surgidas después de 1945, que se ven incapaces pararles los pies a Israel y EEUU, que siguen atacando infraestructuras y civiles en Irán, Líbano, Palestina y otros países en una conflagración bélica que ya se prolonga por más de un mes acumulando numerosos crímenes de guerra por parte de los sionistas y los estadounidenses, amenazando con sumir al mundo en una gran crisis energético-económica mucho peor que la de 1973, de acuerdo con las previsiones de la Agencia Internacional de la Energía.