Trabajadores de la mayor cárnica del mundo vuelven a la planta de Colorado tras una huelga histórica
La multinacional brasileña JBS accede a retomar las negociaciones tras el primer paro en el sector en cuarenta años; el sindicato UFCW recibe críticas por desactivar la huelga sin un acuerdo cerrado.
Casi 4.000 trabajadores de la planta de procesamiento de carne de JBS en Greeley (Colorado) regresarán a sus puestos de trabajo el próximo martes a las 5:00 horas. Según anunció el sindicato United Food and Commercial Workers (UFCW) Local 7, la decisión de suspender la huelga se tomó después de que la empresa, el mayor productor cárnico del planeta, aceptara reanudar las conversaciones previstas para los días jueves y viernes. La movilización, que ha durado tres semanas, ha paralizado una instalación que procesa el 8% de la carne de vacuno de Estados Unidos, poniendo en jaque una pieza clave de la infraestructura de suministro de alimentario de la potencia.
Según recuerda el Denver Post, la huelga comenzó el pasado 16 de marzo en protesta por los salarios de miseria y las prácticas laborales injustas de la compañía. El sindicato denunció que JBS ofreció un aumento salarial inferior al 2% anual, una cifra que ni siquiera cubre el encarecimiento del coste de la vida en Colorado debido por la inflación. Kim Cordova, presidenta del Local 7, afirmó ante el citado diario que los trabajadores seguirán luchando hasta que la empresa ofrezca un contrato que les proporcione un "salario digno" y ponga fin a las represalias. Sin embargo, fuentes críticas dentro del movimiento obrero internacional han señalado el riesgo de una capitulación, dado que la vuelta al trabajo se produce sin que la patronal haya retirado su oferta inicial, la cual la propia JBS califica de "última, mejor y definitiva".
El conflicto en Greeley ha sacado a la luz los métodos de control y amedrentamiento que utiliza la multinacional contra una plantilla compuesta en gran parte por personas migrantes. El asesor legal del sindicato, Matt Shechter, denunció que la gerencia de JBS realizó reuniones individuales para "intimidar a los trabajadores" con el objetivo de que abandonaran la organización sindical. Se trata de métodos de coacción antisindical típicos que se producen en los conflictos laborales, mientras la empresa mantiene una capitalización de mercado de 17.000 millones de dólares y expande su presencia en la Bolsa de Valores de Nueva York, a pesar de haber tenido que declararse culpable recientemente de sobornar a funcionarios brasileños para financiar su expansión en territorio estadounidense.
Mientras los salarios de los trabajadores se estancan bajo el umbral de la inflación y con Oriente Medio ardiendo, el precio de la carne para los consumidores finales se ha duplicado en las últimas dos décadas, según datos de la Oficina de Estadísticas Laborales citados por The Denver Post. Esta disociación entre el valor producido por la fuerza de trabajo y el precio de mercado subraya la transferencia de riqueza hacia los beneficios de los del capital financiero de JBS. Nikki Richardson, portavoz de la compañía, confirmó que están preparados para "reincorporar y acelerar las operaciones" de la planta, manteniendo la presión sobre la plantilla sin desvelar si habrá mejoras reales en la mesa de negociación. El resultado de este conflicto marcará la pauta para un sector estratégico que no vivía una huelga de semejante magnitud en cuatro décadas.