La URSS llegó a formar más ingenieros que EEUU y Europa occidental juntos
El sistema educativo soviético logró graduar entre 450.000 y 500.000 ingenieros al año, una cifra de desarrollo sin precedentes históricos.
A finales de los años sesenta y durante los setenta y ochenta del siglo pasado, la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas alcanzó una escala de formación técnica difícilmente comparable en la historia humana: el número total de ingenieros y especialistas técnicos superiores en activo superaba al de Estados Unidos y Europa occidental combinados. Estudios oficiales estadounidenses y análisis académicos de la época estimaban que la URSS tenía 8 y 9 millones de ingenieros, frente a unos 2 millones en Estados Unidos y 3–4 millones en Europa occidental, una diferencia significativa en términos absolutos. Este fenómeno se sustentó en un sistema educativo estatal, gratuito y planificado, que impulsaba de forma consciente y sistemática la ingeniería, las matemáticas y las ciencias aplicadas.
No son cifras proporcionadas por la propia URSS en su momento ni estimaciones de ningún investigador comunista. Son datos recopilados por la National Academy of Sciences de EEUU y por la UNESCO, que aseguran que la Unión Soviética graduaba en los años ochenta entre 450.000 y 500.000 ingenieros al año, mientras que Estados Unidos producía en torno a 80.000–90.000, y Europa occidental presentaba cifras similares o ligeramente superiores a las estadounidenses. La planificación centralizada determinaba el número de plazas y orientaba a los graduados hacia sectores estratégicos.
La ingeniería ocupaba un lugar central en la estructura productiva soviética. Su economía requería grandes contingentes de especialistas para la industria pesada, la energía, el transporte, la construcción, la defensa y el programa espacial. Informes del US Office of Technology Assessment y del Congressional Research Service reconocían que esta acumulación de fuerza laboral especializada permitió a la URSS sostener programas de enorme complejidad técnica y material, como su industria aeroespacial, nuclear y militar, así como una gigantesca red industrial distribuida por todo un territorio que comprendría la sexta parte de la superficie terrestre planetaria.
Este predominio cuantitativo no puede evaluarse únicamente desde la óptica de la productividad individual, sino como expresión de un modelo histórico concreto: la URSS construyó deliberadamente una sociedad de ingenieros, donde el conocimiento técnico era un pilar del desarrollo socialista y de la soberanía científica. El hecho indiscutible de que la URSS alcanzara a tener más ingenieros que Estados Unidos y Europa occidental juntos partiendo de una base histórica y material claramente desfavorable sigue siendo uno de los indicadores más reveladores de la escala y la ambición del proyecto civilizatorio soviético.