Meta intensifica la censura contra el movimiento antifascista, asumiendo la doctrina trumpista
La multinacional de Mark Zuckerberg invierte la lógica de la "libertad de expresión" y la tolerancia con publicaciones fascistas, modificando sus normas comunitarias para perseguir el término "antifa".
La corporación tecnológica Meta, matriz de Facebook e Instagram, ha implementado una revisión restrictiva de sus "Normas de Comunidad" para perseguir específicamente los contenidos vinculados al movimiento antifascista. Según una investigación de The Intercept, la empresa ha introducido nuevos límites en su capítulo de "Violencia e Incitación", tratando cualquier publicación que incluya la palabra "antifa" como una potencial infracción. Bajo esta nueva política, el uso del término junto a "señales de amenaza" —que Meta interpreta de forma laxa incluyendo referencias a episodios históricos de "violencia" o "lenguaje beligerante"— puede derivar en el bloqueo permanente de las cuentas. Esta maniobra técnica supone, en la práctica, que menciones históricas a la resistencia contra el fascismo o comparaciones con movimientos contemporáneos sean susceptibles de censura algorítmica.
El endurecimiento de la moderación de Meta se produce en plena sintonía con la ofensiva represiva de la Casa Blanca. En septiembre de 2025, Donald Trump firmó una orden ejecutiva designando al movimiento "antifa" como "organización terrorista doméstica", una calificación reforzada por el memorando NSPM-7 que vincula la ideología antifascista con la violencia política. Al asimilar estas definiciones federales, Meta abandona su supuesta "neutralidad" para actuar como un brazo de vigilancia activo del Estado, encargado de silenciar la disidencia política, a pesar de que análisis independientes citados por The Intercept confirman que la violencia de grupos fascistas y milicias paramilitares supremacistas en EEUU es significativamente más frecuente y letal que cualquier acción de la izquierda.
La maniobra de censura se inscribe en un giro estratégico de Mark Zuckerberg hacia las posiciones del Partido Republicano y el movimiento MAGA tras su victoria electoral en 2024. Mientras la plataforma ha relajado las reglas para contenidos de extrema derecha bajo el pretexto de "defender la libre expresión" y ha sustituido el fact-checking por un sistema de "notas comunitarias", aplica la lógica inversa para el movimiento antifascista. Esta política de doble rasero no es nueva: la multinacional ya había sido señalada por Human Rights Watch por la censura sistemática encubierta de contenidos propalestinos desde octubre de 2023, mediante el uso de la práctica conocida como shadow banning y la eliminación de denuncias sobre violaciones de derechos humanos cometidas por el Estado de Israel.
La ejecución de esta censura recae en algoritmos opacos y subcontratas de trabajadores precarios que procesan millones de datos a diario sin contexto político. Según los documentos internos consultadas por la investigación, un post que utilice palabras como "resistencia" o "lucha" junto al término "antifa" podría ser penalizado automáticamente, limitando la capacidad de organización de los movimientos sociales y antifascistas. Para la izquierda estadounidense e internacional, esta alianza entre el gran capital tecnológico y el aparato estatal de EEUU representa una amenaza directa a las libertades políticas, consolidando un monopolio de la información para los reaccionarios y sus narrativas racistas y de "ley y orden" mientras criminaliza simbólicamente la autodefensa y la memoria histórica antifascista.