El exmilitar Shamar Elkins, de 31 años, ha protagonizado el tiroteo masivo más letal registrado en Estados Unidos desde 2024, acabando con la vida de ocho menores de edad en la ciudad de Shreveport, Luisiana. Según han confirmado el Departamento de Policía de Shreveport y la oficina del forense de Caddo Parish a la cadena CNN, las víctimas mortales son cinco niñas y tres niños de entre 3 y 11 años: Jayla, Shayla, Kayla, Layla, Markaydon, Sariahh, Khedarrion y Braylon. Siete de los fallecidos eran hijos biológicos del agresor y la octava víctima era un primo de los menores. El ataque armado se inició durante la madrugada del domingo y afectó a dos domicilios distintos en las calles West 79th y Harrison, dejando además a dos mujeres en estado crítico y a un adolescente de 13 años herido tras saltar desde un tejado para salvar su vida.

La reconstrucción de los hechos sitúa a Elkins iniciando la agresión contra su esposa y madre de sus hijos, quien sufrió heridas de extrema gravedad. Posteriormente, el exmilitar se desplazó a las otras viviendas para ejecutar a los menores y disparar a una segunda mujer, madre del octavo niño asesinado. El cabo Chris Bordelon, portavoz policial, ha calificado la matanza como un suceso de naturaleza "doméstica". El concejal Grayson Boucher ha recordado que más del 30% de los homicidios en la ciudad responden a este patrón de violencia machista intrafamiliar. Tras los crímenes, Elkins robó un vehículo a punta de pistola y emprendió una huida que culminó en la vecina Bossier City, donde fue interceptado y abatido por agentes de la Policía Estatal de Luisiana.

El historial del agresor revela una formación técnica en el uso y manejo de armas de fuego y una integración previa en las estructuras militares del Estado. Según datos aportados por el Ejército de EEUU, Elkins sirvió durante siete años en la Guardia Nacional de Luisiana hasta agosto de 2020. Además, ya contaba con antecedentes por uso de armas de fuego fuera de servicio: en 2019 fue arrestado tras disparar cinco proyectiles contra un vehículo en las inmediaciones de una escuela. A pesar de estos precedentes de violencia y su instrucción militar, el agresor tenía acceso estable al armamento con el que ejecutó a su familia, volviendo a evidenciar el nexo entre la formación castrense y la letalidad de la violencia vicaria en el país.

El alcalde de Shreveport, Tom Arceneaux, ha descrito el lugar de los hechos como una "escena horripilante" que ha conmocionado a una comunidad de 180.000 habitantes. Por su parte, la representante estatal Tammy Phelps subrayó que varios de los niños intentaron escapar por las puertas traseras mientras el veterano abría fuego. La masacre eleva a 114 el número de tiroteos masivos en Estados Unidos en lo que va de 2026, según los registros de Gun Violence Archive. Mientras las autoridades locales y el superintendente escolar Keith Burton apelan al "apoyo psicológico" para los supervivientes, el caso vuelve a poner de relieve la impunidad con la que operan sujetos con antecedentes violentos y formación militar.

Este crimen se inscribe en una crisis sistémica más general de violencia machista que se vuelve mucho más peligrosa con el acceso a las armas que el Estado no logra contener. Mientras figuras políticas como el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, se limitan a ofrecer "pensamientos y oraciones", la violencia machista sigue generando estragos con agresores con formación militar en procesos de separación donde se extrema el control sobre las mujeres y los niños. La investigación de la Policía Estatal continúa abierta para determinar los "fallos de vigilancia" que permitieron a un veterano con antecedentes penales ejecutar a ocho niños con su arma en una sola madrugada.