La ‘República Tecnológica’ de Palantir: militarización total del software y rearme de Alemania y Japón
El manifiesto de la multinacional de vigilancia pide la fusión entre las ‘Big Tech’ y el Pentágono para una oleada de militarización global con inteligencia artificial.
La empresa proveedora de software de análisis de datos para servicios de inteligencia y defensa, Palantir, ha hecho público un manifiesto donde resume sus tesis políticas, pidiendo abiertamente un cambio de rumbo en Silicon Valley para ponerla al servicio directo de la maquinaria militar de Estados Unidos. A través de la cuenta oficial de la compañía en X y citando el libro The Technological Republic —escrito por su consejero delegado, Alexander C. Karp, y su adjunto, Nicholas W. Zamiska—, la corporación sostiene que la "élite ingenieril" tiene la "obligación afirmativa de participar en la defensa de la nación". Este planteamiento supone un giro hacia la integración orgánica plena de las grandes megacorporaciones tecnológicas en el complejo militar-industrial, rechazando lo que califican como una cultura de "complacencia" centrada en aplicaciones de consumo masivo y publicidad.
El documento presentado por la multinacional aboga por el fin de las restricciones militares impuestas tras la Segunda Guerra Mundial, afirmando que "la neutralización de posguerra de Alemania y Japón debe deshacerse". Según los autores de Palantir, el desarme de Alemania fue una "sobre-corrección" y el "pacifismo" japonés constituiría una "amenaza" para el "equilibrio de poder en Asia" en el escenario de la actual disputa geopolítica con China. Esta postura se alinea con la necesidad de expansión de los monopolios tecnológicos hacia nuevos mercados militares, proponiendo que la capacidad de las sociedades para prevalecer requiere "poder duro" y que, en este siglo, dicho poder "se construirá sobre software".
Servicio militar obligatorio universal
En el ámbito laboral y social, Karp y Zamiska proponen recuperar el "servicio nacional" como un "deber universal", sugiriendo el fin de las fuerzas militares totalmente voluntarias para que la sociedad comparta el "riesgo y el costo" de las futuras guerras. Asimismo, el manifiesto carga contra la gestión pública actual, comparando la compensación de los funcionarios con la de las empresas privadas para señalar que el Gobierno federal "lucharía por sobrevivir" bajo criterios de eficiencia empresarial. Según los autores, la nueva era de disuasión ya no será atómica, sino que estará basada en el desarrollo acelerado de "armas de IA", un campo donde aseguran que los adversarios de Estados Unidos no se detendrán en "debates teatrales" sobre ética o seguridad.
Supremacismo cultural occidental
La retórica de Palantir también arremete contra el pluralismo y la neutralidad cultural, afirmando que "ciertas culturas han producido avances vitales" mientras otras permanecen "disfuncionales y regresivas". Los directivos de la compañía instan a "resistir la tentación superficial de un pluralismo vacío", vinculando el éxito tecnológico y económico con la capacidad de las potencias imperialistas para definir lo que ellos entienden como una "identidad fuerte" frente a la "inclusividad" global. Al defender la figura de grandes capitalistas como Elon Musk, la empresa proveedora de análisis de datos reivindica el desarrollo de "narrativas grandiosas" y la implicación en la "seguridad nacional" serían "esenciales" para evitar lo que consideran la "decadencia de la cultura occidental".
Control social y represión
Finalmente, el texto vincula la seguridad nacional con la represión interna del "crimen violento", criticando a los políticos que "se encogen de hombros" ante este problema y pidiendo que el sector tecnológico juegue un rol activo en la vigilancia y el control social de las poblaciones. Palantir advierte que la hegemonía de Estados Unidos, que a su juicio ha permitido un siglo de "paz extraordinaria", depende ahora de que la industria del software renueve su compromiso con las aplicaciones críticas militares. Este proyecto político, que los autores definen como la "República Tecnológica", busca consolidar la transferencia de recursos públicos hacia el desarrollo de tecnología de guerra, priorizando la acumulación de capital a través del control algorítmico, la destrucción en conflictos internacionales y el establecimiento de una distopía de hipervigilancia altamenta tecnologizada vía control algorítmico en el interior de las potencias imperialistas.
Because we get asked a lot.
— Palantir (@PalantirTech) April 18, 2026
The Technological Republic, in brief.
1. Silicon Valley owes a moral debt to the country that made its rise possible. The engineering elite of Silicon Valley has an affirmative obligation to participate in the defense of the nation.
2. We must rebel…
Conexión Epstein
Las conexiones entre Palantir y el multimillonario pederasta Jeffrey Epstein se centran en el cofundador Peter Thiel. Archivos judiciales del Departamento de Justicia de EEUU y reportes de The New York Times revelan que Thiel y Epstein mantuvieron correspondencia y reuniones entre 2014 y 2017. Epstein invirtió unos 40 millones de dólares en 2015-2016 en fondos de Valar Ventures, cofundado por Thiel, una posición que ha multiplicado su precio en bolsa. Thiel asesoró a Epstein sobre posibles inversiones en Palantir y Epstein facilitó contactos, como con Ehud Barak, mencionando la compañía en grabaciones inéditas. Palantir ha declarado "no tener conocimiento de ninguna inversión directa de Epstein" en la empresa ni vínculos corporativos. Por el momento, no hay evidencia pública de que el CEO Alexander Karp mantuviera relaciones personales o financieras con Epstein, pero las menciones han generado debate sobre posibles conflictos en contratos gubernamentales de Palantir, aunque la documentación revelada no implica de momento a la compañía como entidad.
El genocidio en Gaza e ICE
Palantir también mantiene contratos significativos tanto con el ICE (Immigration and Customs Enforcement) de Estados Unidos como con el Ministerio de Defensa de Israel en el genocidio en Gaza. Desde 2011, la compañía proporciona a ICE plataformas como el Investigative Case Management (ICM) y, en 2025, firmó un contrato de 30 millones de dólares para desarrollar ImmigrationOS, un sistema de vigilancia que ofrece visibilidad en tiempo casi real sobre personas migrantes, prioriza deportaciones (incluyendo prolongaciones de visas y perfiles de “criminales violentos”), rastrea auto-deportaciones y genera perfiles detallados mediante herramientas como ELITE, que integra datos de diversas fuentes gubernamentales.
En paralelo, en enero de 2024 Palantir anunció una “asociación estratégica” con el Ministerio de Defensa israelí para misiones relacionadas con la “guerra” , suministrando plataformas de análisis de datos e IA (como Gotham) que, según informes y una evaluación de la relatora especial de la ONU Francesca Albanese, han sido utilizadas para marcar objetivos y vigilar a la población palestina en Gaza. Ademñas, la empresa ha expresado públicamente su apoyo a Israel y ha mantenido presencia operativa en centros de coordinación militar en la región. Palantir ha negado implicación directa en sistemas específicos como Lavender o Gospel, pero sus contratos con ambos gobiernos durante actuaciones que han atentado directamente contra la vida y la libertad de millones de personas han levantado críticas y protestas por el rol de su tecnología en operaciones de control migratorio y militar con ambiciones distópicas que no parecen tener límites.