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‘La Marcha de la Bronca’ desborda Buenos Aires contra los recortes de Milei y el FMI

Más de 350 organizaciones y decenas de miles de personas se manifiestan en la capital y en decenas de ciudades para exigir un paro nacional y una huelga general, mientras la CGT mira hacia otro lado y un apagón deja a oscuras a casi 600.000 personas.

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Fotograma: La Izquierda Diario
Fotograma: La Izquierda Diario

La Plaza de Mayo volvió a ser el epicentro de una protesta que desafía al Gobierno de Javier Milei. La Marcha de la Bronca, convocada por más de 350 organizaciones políticas, sindicales, sociales, estudiantiles, de derechos humanos, culturales y ambientales, y impulsada principalmente por el Frente de Izquierda y de los Trabajadores-Unidad (FIT-U), desbordó este sábado 19 de septiembre la Ciudad de Buenos Aires y se replicó en más de 60 ciudades de todo el país. Bajo la consigna “Para derrotar a Milei, su plan y sus cómplices”, los manifestantes partieron de Plaza Congreso por Avenida de Mayo hacia Plaza de Mayo, en una jornada que los organizadores calificaron de “histórica” y que transcurrió sin incidentes relevantes, pese al fuerte operativo policial y al vallado dispuesto en torno a los edificios públicos. La convocatoria, según las estimaciones internas citadas por La Izquierda Diario, reunió a decenas de miles de personas en la capital, con cifras que algunas fuentes elevaron hasta las 70.000.

La marcha nació de una propuesta de la diputada nacional Myriam Bregman (PTS-FIT-U) formulada en julio de 2026, con el objetivo de unificar reclamos fragmentados —salarios, jubilaciones, despidos, universidades, discapacidad, salud, cultura— frente al plan de ajuste del gobierno de La Libertad Avanza. El nombre retoma la canción de protesta “La marcha de la bronca” (1970), de Miguel Cantilo, escrita durante la dictadura de Juan Carlos Onganía, y el propio Cantilo participó en la movilización. Los organizadores explican que el contexto directo que alimenta la protesta incluye el cierre de unas 30.000 empresas, la pérdida de unos 300.000 puestos de trabajo, la falta de financiación de hospitales y universidades, la reducción del programa Volver al Trabajo —que afecta a 950.000 familias—, los llamados tarifazos, la precarización laboral y el recorte sobre jubilados y personas con discapacidad. La CGT, principal central sindical del país, no adhirió a la convocatoria, lo que fue uno de los blancos de las críticas. “Hoy hicimos algo muy grande por fuera de los aparatos tradicionales... Porque el amor vence al odio, pero mejor es la huelga general”, declaró Bregman, que también criticó a la burocracia sindical por facilitar la reforma laboral y dejar aislados los conflictos.

El documento unitario leído en Plaza de Mayo, cuyo texto completo difundió Periodismo de Izquierda, resume el malestar que atraviesa a amplios sectores de la clase trabajadora argentina. “Hoy llegamos a esta Plaza de Mayo y nos movilizamos en todo el país para hacer oír una BRONCA que crece desde abajo... Una bronca profunda, nacida frente a tanta desigualdad, tanto atropello y tanta mentira organizada”, reza el texto, que añade: “No son errores ni excesos aislados. Es un plan de guerra contra el pueblo trabajador”. Las demandas incluyen el aumento de salarios y jubilaciones, prohibición de despidos, anulación de la reforma laboral, reapertura de la fábrica FATE, no pagar la deuda y romper con el FMI, libertad de los detenidos Eneas Gallo y Milton Tolomeo y el cese de los procesamientos contra represaliados políticos. El documento reclama “un nuevo paro general de la CGT como parte de un verdadero plan de lucha nacional... hacia la huelga general”, y critica sin ambages a los gobernadores, a sectores del peronismo y a la burocracia sindical. Entre los participantes estuvieron organismos de derechos humanos como el Encuentro Memoria, Verdad y Justicia, la Coordinadora de Jubilados de los Miércoles, trabajadores de FATE y del Garrahan, docentes, estudiantes y artistas.

La misma noche del 19 de septiembre, un apagón masivo sumió al Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) en la oscuridad, dejando a casi 600.000 usuarios sin suministro eléctrico, según las estimaciones oficiales del ENReGE. El corte, que comenzó alrededor de las 19:45 y se prolongó hasta pasada la medianoche, tuvo su epicentro en la zona norte de la capital y el conurbano, con Edenor como principal empresa afectada (519.472 usuarios) y Edesur con 78.125. La empresa atribuyó el fallo a un desperfecto en un interruptor de 220 kV de la subestación Malaver, en el partido de San Martín, y el ENReGE dice investigar responsabilidades y posibles sanciones. El apagón, recurrente en el AMBA, dejó semáforos apagados, personas atrapadas en ascensores y calles a oscuras. Si bien el apagón no tuvo relación causal con la marcha, la coincidencia temporal dibuja el telón de fondo de una jornada en la que el empeoramiento de las condiciones de vida de la clase trabajadora, sea por una protesta social multitudinaria al margen de las estructuras político-sindicales habituales o por la evidente desinversión en infraestructuras, volvió a ser la protagonista en la capital argentina.