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El BCE pide recortar el gasto social para financiar el rearme y la inteligencia artificial

La presidenta de la entidad monetaria, Christine Lagarde, exige a los gobiernos europeos reducir partidas presupuestarias públicas para dirigir recursos al complejo militar-industrial y al sector tecnológico.

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Imagen de archivo de Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo. Foto: @Lagarde (X)
Imagen de archivo de Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo. Foto: @Lagarde (X)

Christine Lagarde tiene claro dónde debe ir el dinero público en la próxima década, y también de dónde debe salir. La presidenta del Banco Central Europeo reclamó el pasado 11 de septiembre a los gobiernos de la eurozona que contengan o reduzcan determinadas partidas de gasto público para financiar lo que ella misma califica como “inversiones necesarias” en inteligencia artificial, rearme y transición energética. Lo hizo sin especificar qué partidas deberían recortarse: “Evidentemente, hay inversiones necesarias en defensa, en la transición energética, probablemente en la financiación de la inteligencia artificial (…). Eso supone, por tanto, contener el gasto, para, en lo demás, mantener sus finanzas”. Preguntada por los detalles, se limitó a responder: “No diré nada más, como pueden imaginarse”. En el lenguaje del BCE, “contener el gasto” nunca ha significado recortar en armamento o en subsidios a las grandes tecnológicas, sino en sanidad, educación, pensiones o servicios sociales; así ha sido cada vez que Bruselas o Fráncfort han pedido austeridad.

Lagarde justificó la petición habitual con el argumento de la “responsabilidad fiscal”, y recordó que las reglas fiscales de la Comisión Europea contemplan “válvulas de flexibilidad” para inversiones militares, que otorgan a los países un margen temporal de entre cinco y siete años para reconducir el equilibrio de las cuentas. Es decir, mientras el gasto militar goza de excepciones y plazos flexibles, el gasto social sigue sometido a la disciplina del Pacto de Estabilidad. La presidenta del BCE también invocó el fantasma de Grecia durante la crisis financiera para subrayar la necesidad de “rigor y transparencia” en el control del gasto público. Grecia fue el laboratorio de los recortes más brutales de la historia reciente de Europa, con una troika que impuso recortes que destruyeron el sistema sanitario, precarizaron el empleo y empobrecieron a millones de trabajadores.

“El modelo de crecimiento europeo se está erosionando”

La presidenta del BCE lamentó que cada año salgan de Europa unos 300.000 millones de euros en inversiones hacia otras zonas del mundo, principalmente EEUU, y pidió un “mercado de capitales fluido, líquido, profundo y eficaz” que permita retener esa inversión. Volvió a defender la necesidad de “campeones bancarios” europeos con tamaño suficiente para competir con sus homólogos estadounidenses. Y advirtió de que el modelo de crecimiento europeo “se está erosionando”, que Europa invierte en innovación una tercera parte menos que EEUU y que no puede permitirse perder la revolución tecnológica de la inteligencia artificial, a la que califica como la “segunda revolución digital” tras haber quedado al margen de la primera. “No nos podemos permitir repetir esta experiencia con la IA”, insistió.