Síguenos en:

Fondos israelíes ‘colonizan’ edificios enteros para subir alquileres y desahuciar inquilinos

Un informe de Novact, Suds y ODHE documenta cómo SOCIMIs como VBARE, Galil o Nadlan compran miles de viviendas con inquilinos, los reforman y suben alquileres en Madrid, Barcelona, Málaga y València.

Añádenos en Google

Foto: Euskal Herriko Etxebizitza Sindikatu Sozialista
Foto: Euskal Herriko Etxebizitza Sindikatu Sozialista

La inversión inmobiliaria procedente del Estado de Israel en el Estado español superó los 52 millones de euros en 2022 y se concentró sobre todo en la Comunidad de Madrid, según el informe de la Mesa 5 del Tribunal Permanente de los Pueblos. La forma habitual de entrada es la creación de SOCIMIs —sociedades cotizadas de inversión inmobiliaria— que adquieren edificios con arrendatarios, los reforman y suben los alquileres, según el informe Complicitats del sector immobiliari i turístic de Catalunya amb l'ocupació de Palestina, elaborado por Novact, Suds y ODHE. Entre los actores destacados figuran Argis, que gestiona 1.400 millones en activos y tiene más de 3.500 viviendas; VBARE Iberian Properties, con casi 200 unidades en Madrid; MDSR Investments, especializada en supermercados; y Nadlan B'Jeans, con más de 1.800 transacciones en el Estado español.

El modus operandi de estos fondos se centra en comprar edificios con inquilinos, reformarlos y aumentar las rentas. El informe de Novact señala que “algunas de las prácticas más habituales de estas empresas de inversores israelíes-españoles es la adquisición de edificios con arrendatarios y la realización de reformas para rentabilizar aumentos de alquiler”. En Málaga, la venta de la sede de la ONG Málaga Acoge a la promotora White Investments, dedicada a pisos turísticos, provocó una ocupación por parte de activistas que denunciaron la venta del patrimonio público a fondos buitre y la complicidad con el genocidio en Gaza. En Barcelona, el fondo New Amsterdam Developers ha sido señalado por desahucios de inquilinos para convertir los pisos en colivings, según el Sindicat de Llogateres.

Varios de estos fondos mantienen vínculos documentados con la construcción en asentamientos israelíes en Palestina. El informe de Novact identifica a Galil Capital, Nadlan, VBARE, Neinor y Excem, entre otras, con actividades en los asentamientos ilegales. La primera SOCIMI de capital israelí significativa en el Estado español, VBARE, tuvo como principal accionista histórico a Meitav Dash, vinculada al grupo BRM y al actual ministro israelí de Economía, Nir Barkat, cuyo software de Check Point se usa en el material militar del ejército de ocupación, según detalla el mismo informe. Neinor Homes cuenta con el fondo israelí Adar Capital Partners, cuyo responsable, Zev Marynberg, es inversor en el lobby sionista Regavim, ligado a los asentamientos de Cisjordania. A pesar de los reproches diplomáticos y de las condenas formales de Pedro Sánchez a las políticas israelíes, al igual que sigue permitiendo el comercio de armas con Israel, la actividad del capital inmobiliario sionista continúa y se extiende en las ciudades del Estado español.

Un reportaje de Público de enero de 2025, titulado “Apartheid S.A.: los inversores inmobiliarios de los territorios palestinos ocupados llegan a la Costa del Sol”, por ejemplo, documenta cómo algunas de las principales inmobiliarias que operan en Málaga se han enriquecido directa o indirectamente con la ocupación ilegal de Palestina. El artículo señala a Excem Real Estate, presidida por Andrés Sánchez Lozano y fundada por David Hatchwell, creador del lobby sionista ACOM, que vende en el Estado español material militar de la israelí Verint Systems probado contra la población palestina y ha sido contratada por el Ministerio de Defensa español. También menciona a la inmobiliaria ReMax comercializa viviendas en el asentamiento ilegal de Ariel, en Cisjordania, y Neinor Homes cuenta con el fondo israelí Adar Capital Partners, cuyo consejero Diego Adolfo Marynberg financió con 13,5 millones de euros a organizaciones sionistas favorables a la ocupación, según recogen Haaretz e Infolibre.