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El Bloc Papallona declara la primera huelga de alquiler en Barcelona contra el fondo neerlandés NAD

Las vecinas del edificio modernista Casa Fajol, en el Eixample, exigen la expropiación del inmueble a beneficio cero y su puesta al servicio de la clase trabajadora: “Nosotras no nos marchamos. Que se marchen ellos”.

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Anna Olesti (derecha), vecina del bloque y portavoz del Sindicat d’Habitatge Socialista de Catalunya, hoy en la rueda de prensa ante los medios junto con Corina (izquierda), también vecina de
Anna Olesti (derecha), vecina del bloque y portavoz del Sindicat d’Habitatge Socialista de Catalunya, hoy en la rueda de prensa ante los medios junto con Corina (izquierda), también vecina del Bloc Papallona.

El Sindicat d’Habitatge Socialista de Catalunya (SHSC) ha anunciado este jueves la huelga de alquileres de las vecinas del Bloc Papallona contra el fondo de inversión neerlandés New Amsterdam Developers (NAD). La decisión se ha dado a conocer en una rueda de prensa celebrada frente a la Casa Fajol, el edificio modernista de 1912 en el carrer Llança 20 del Eixample barcelonés que corona una mariposa de trencadís cerámico y que se ha convertido en símbolo de la resistencia vecinal. “Hace ya más de un año que las vecinas del emblemático Bloc Papallona nos enteramos de que un fondo buitre holandés había comprado el edificio entero, con nosotras dentro. Desde entonces, el Bloc Papallona se ha convertido en el mejor ejemplo de cómo los fondos buitre están triturando nuestra ciudad y nuestro país”, ha afirmado Anna Olesti, vecina del bloque, abogada especializada en vivienda y portavoz del SHSC. “Hoy damos un paso adelante en esta lucha. Han intentado echarnos del Bloc Papallona, han intentado quitarnos un símbolo de la ciudad para convertirlo en un hotel. Se han equivocado. Nosotras no nos marchamos. Que se marchen ellos”, ha añadido.

“Exigimos al Ayuntamiento de Barcelona la expropiación del edificio a beneficio cero”

La huelga de alquileres llega después de una serie de victorias sindicales que, según el SHSC, han debilitado la posición del fondo: la paralización de las obras de disección de los pisos en habitaciones, la ruptura de NAD con la empresa Enter Coliving, la declaración judicial de NAD como gran tenedor con obligación de ofrecer mediación o alquiler social, la paralización de los desahucios de Corina, Olalla y Marga, y la venta forzada del 80% del fondo, una retirada que el Sindicat atribuye directamente a la presión sostenida. Las demandas concretas presentadas este jueves son dos: la expropiación del Bloc Papallona a beneficio cero, es decir, que NAD venda el edificio exactamente al precio que lo compró, sin ningún beneficio para los especuladores, y que, una vez expropiado, el edificio se ponga al servicio de la clase trabajadora, con alquileres ajustados al 30% de los ingresos de cada inquilino, contratos indefinidos y puesta inmediata a disposición de los pisos vacíos para quien los necesite. “Exigimos al Ayuntamiento de Barcelona la expropiación del edificio a beneficio cero”, ha subrayado Olesti.

El anuncio se produce en medio de la alarma social por la crisis de vivienda. En el conjunto del Estado, las acampadas por el derecho a la vivienda se han extendido por decenas de ciudades, se han producido manifestaciones masivas y la presión en el Congreso ha forzado votaciones sobre decretos de vivienda que han acabado decayendo, dejando al Gobierno en una situación política de extrema fragilidad. La crisis de vivienda ha dejado de ser un problema social de los sectores más empobrecidos para convertirse en una crisis política de primer orden. En este contexto, el sindicalismo de vivienda no deja de crecer y de afinar sus herramientas de lucha. La huelga de alquileres del Bloc Papallona es una de esas armas, una medida de contundencia económica directa que llega en el momento en que el movimiento por la vivienda está más presente que nunca. El precedente más inmediato es la huelga contra la Caixa en el Garraf, y esta del Bloc Papallona se convierte en la primera medida de este tipo en la ciudad de Barcelona en muchos años, lo que puede convertirse en un problema político para el alcalde Jaume Collboni a las puertas de un nuevo ciclo electoral.