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Saudi Aramco alerta de que las reservas mundiales petroleras son “peligrosamente finas”

El CEO de la mayor petrolera del mundo calcula que se han extraído más de 1.000 millones de barriles de las reservas estratégicas y que reponerlas llevará hasta dos años; las reservas de EEUU caen a su nivel más bajo desde 1982.

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Foto: maghrebi.org
Foto: maghrebi.org

La Reserva Estratégica de Petróleo (SPR) de los Estados Unidos de América ha caído a 283 millones de barriles, su nivel más bajo desde octubre de 1982, según los datos publicados este lunes por el Departamento de Energía. La administración Trump ha drenado las reservas de emergencia del país para contener el precio del crudo tras el inicio de la guerra de agresión contra la República Islámica de Irán en febrero, dentro de una liberación coordinada por la Agencia Internacional de la Energía (AIE) de 400 millones de barriles. Una vez que se complete el último lote de ese programa, se estima que la SPR caerá a 243 millones. El G7 acordadó este viernes liberar 100 millones de barriles adicionales de diésel y crudo, bajo presión de Washington para rebajar los precios antes de las elecciones legislativas estadounidenses de noviembre. El consejero delegado de Saudi Aramco, Amin Nasser, ha advertido de que “más de 1.000 millones de barriles” han sido extraídos de los inventarios de todo el mundo y que reponerlos podría llevar hasta dos años: “El sistema ya está sometido a tensión. Y con poco más a lo que el mundo pueda recurrir, el colchón de resiliencia de suministro es peligrosamente fino”.

El agotamiento de las reservas estratégicas no es una contingencia técnica, sino la consecuencia del intervencionismo imperialista para sostener la hegemonía de EEUU en Asia Occidental y amortiguar artificialmente el coste de la guerra. Las potencias occidentales han drenado más de 1.000 millones de barriles de reservas globales para subsidiar el precio del combustible y evitar el estallido inflacionario interno. Al llegar al límite físico de las cavernas de sal de la SPR (que contienen agua y requieren un mínimo de crudo para mantener las tuberías sumergidas), el coste no absorbible se trasladará directamente a la fuerza de trabajo. Una encuesta de la Fed de Dallas entre ejecutivos del sector muestra la falta de consenso del capital petrolero sobre ese umbral: el 31% cree que el mínimo está entre 100 y 150 millones de barriles; el 21%, entre 50 y 100 millones; el 19%, entre 250 y 300 millones. Casi un tercio de los ejecutivos cree que la SPR ya está por debajo o casi en el llamado “fondo del tanque”.

El contexto general es el de una guerra por los recursos que entra en su octavo mes sin señales de solución diplomática. Las exportaciones de crudo de Oriente Medio han vuelto a niveles previos a la guerra en cuatro de los siete días de la última semana de septiembre, pero la aclamada “recuperación” es más bien dudosa. La UK Maritime Trade Operations ha reportado siete ataques contra buques en el Estrecho de Ormuz desde el 28 de septiembre, y la Guardia Revolucionaria iraní ha advertido a los petroleros que usen la ruta respaldada por EEUU de que “serán objetivo y destruidos”. El Brent cerró este lunes en 100,32 dólares, tras perder un 1,89%, mientras el WTI estadounidense cayó a 89,43 dólares. “Una tregua en Oriente Medio sigue siendo esquiva, y la renovada hostilidad entre Arabia Saudí y los hutíes respaldados por Irán garantizará que los ataques contra infraestructura energética y buques continúen, manteniendo la prima de riesgo geopolítico en un nivel elevado” , ha declarado Tamas Varga, analista de PVM Oil Associates. La británica BP ha ajustado sus refinerías para producir más diésel, según su consejera delegada, Meg O'Neill.

El impacto sobre la clase trabajadora es directo y severo. Los márgenes de refino del diésel y otros productos refinados siguen siendo altos, y el coste del despliegue militar estadounidense (con tres grupos de portaaviones en la región y decenas de miles de efectivos) y la inflación energética resultante son absorbidos por los hogares a través del encarecimiento de la cesta de la compra, el transporte y la electricidad. El agotamiento de los colchones de reserva conducirá, según los analistas, a un incremento descontrolado del precio del diésel y la energía, disparando la inflación y preparando el terreno para una nueva oleada de pauperización. “Aunque los petroleros siguen en riesgo, la esperanza es que al final del día llegue más petróleo al mercado”, ha declarado Andrew Lipow, presidente de Lipow Oil Associates. Pero el margen de maniobra de Washington es cada vez más estrecho: al rozar los límites físicos de extracción de la SPR, la burguesía estatal ya no podrá contener la escalada inflacionaria, y la crisis de reproducción social podría estar a la vuelta de la esquina.