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EEUU y Rusia negocian reabrir Nord Stream con un inversor estadounidense

Los enviados de Trump y Putin exploran meter capital estadounidense en los gasoductos sancionados y repartirse el negocio del gas europeo, mientras Bruselas prepara su mayor paquete de sanciones.

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Foto: vía Skynews
Foto: vía Skynews

Altos cargos rusos y estadounidenses, incluido el enviado especial de la Casa Blanca Jared Kushner, han mantenido conversaciones para incorporar a un inversor estadounidense a los gasoductos Nord Stream, que abastecían de gas a Alemania antes del inicio de la guerra a gran escala en Ucrania en 2022, según reveló Reuters el 8 de octubre citando a cinco personas con conocimiento de las conversaciones. En las reuniones participó Kirill Dmitriev, estrecho asesor del presidente ruso Vladimir Putin, y el propio Kushner, yerno de Donald Trump. Kushner, que ha intentado mediar entre Rusia y Ucrania, otorga una especial importancia a los negocios para lograr la “paz”: un acuerdo de este tipo permitiría a inversores estadounidenses lucrarse de los flujos energéticos hacia Europa una vez termine la guerra.

Dmitriev y Kushner se han reunido en Moscú y Nueva York en las últimas semanas. Un funcionario de la Casa Blanca declaró a Reuters que “cualquier acuerdo tendrá que ser negociado por Rusia con la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional de EEUU (DFC) y el Tesoro y debe beneficiar a los contribuyentes y empresas estadounidenses”. El mismo funcionario aseguró que “no ha habido conversaciones recientes sobre Nord Stream”, aunque dos de las fuentes consultadas afirman que el tema sigue en la agenda. En paralelo, Kushner y Dmitriev han discutido la venta de un conjunto de negocios que incluye refinerías de petróleo y gasolineras en Europa y otros lugares, propiedad de la petrolera rusa Lukoil, según dos fuentes familiarizadas con el asunto. El plan consistiría en que un consorcio formado por la agencia federal de inversión DFC y fondos de Qatar y Emiratos Árabes Unidos comprara los activos, mientras las autoridades estadounidenses levantarían las sanciones. Un funcionario de la Casa Blanca confirmó que Steve Witkoff y Kushner trabajaron con la DFC para negociar “un pago inicial sustancial y una participación en los beneficios para Estados Unidos”.

Sin embargo, la hipotética operación se enfrenta a obstáculos jurídicos y políticos considerables. Los gasoductos Nord Stream están sancionados por Estados Unidos y la Unión Europea, lo que hace ilegal cualquier reinicio. Trump podría suspender o suavizar las sanciones estadounidenses, pero si los demócratas ganan el control del Congreso en las elecciones de noviembre, esa vía sería más difícil. Alemania y otros países europeos, que gastan miles de millones en rearmarse ante Rusia, se resistirían con fuerza a reabrir Nord Stream. Una portavoz del Ministerio de Economía y Energía alemán subrayó que Nord Stream y el gas ruso están sancionados en Europa y que Alemania “ha encontrado alternativas”. La empresa que controla los gasoductos es un 51% propiedad del gigante energético estatal ruso Gazprom, un 31% se reparte entre dos entidades alemanas y el resto está en manos de una empresa francesa y otra neerlandesa. Los dos accionistas alemanes buscan conservar sus participaciones para mantener influencia si Gazprom vende la suya. Antes de la guerra de febrero de 2022, Alemania compraba más de la mitad de su gas a Rusia a través de los dos Nord Stream. Sin embargo, los gasoductos fueron volados en una serie de misteriosas explosiones submarinas en septiembre de 2022.

La operación negociadora se produce en un contexto de profunda desconfianza europea hacia las intenciones de EEUU y Moscú. A principios de este año, los jefes de cinco agencias de inteligencia europeas declararon a Reuters que Rusia no quiere terminar la guerra rápidamente y que está utilizando las conversaciones con Washington para impulsar acuerdos comerciales. Algunos legisladores alemanes advierten de las consecuencias. “Esto amenaza con ser un acuerdo sucio que costará caro a Europa”, declaró Michael Kellner, responsable de política energética alemana tras la invasión de Ucrania. “Estadounidenses y rusos se repartirán los beneficios”, añadió. Mientras Alemania y Polonia rechazan cualquier reapertura, el partido ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) quiere reanudar las compras de gas ruso, y Dmitriev tiene previsto reunirse con su dirección a principios del próximo año para discutirlo.

Trump: “Es hora de que Ucrania tenga un nuevo presidente”

Estas negociaciones se producen en medio de una ofensiva diplomática más amplia de Trump para desmantelar el frente occidental contra Rusia. El viernes 9 de octubre, el presidente estadounidense anunció un acuerdo con Putin para que Rusia suministrara diésel a los mercados estadounidense y mundial, y el Tesoro suspendió temporalmente las sanciones a las exportaciones de diésel ruso hasta el 7 de abril de 2027. Al día siguiente, Trump declaró ante periodistas en la Casa Blanca que “es hora de que Ucrania tenga un nuevo presidente” y criticó los ataques ucranianos a refinerías rusas. El domingo 11 de octubre, Trump anunció en Truth Social un “alto el fuego energético” entre Rusia y Ucrania que Moscú no ha confirmado y que Kiev conoció por la prensa. Zelensky, que se enteró del anuncio por los medios, respondió que Ucrania lo aceptará si Rusia lo cumple, pero los combates y los ataques a infraestructuras continúan: Ucrania atacó centros de datos de Yandex en Vladimir y Rusia bombardeó una central eléctrica en Kiev y la CHPP-5 en Jarkov. Zelensky calificó el acuerdo de diésel de “regalo” a Putin y de “decisión débil” que daría a Rusia ingresos adicionales para financiar la guerra. La jefa de la diplomacia de la UE, Kaja Kallas, afirmó que “no es el momento de aliviar la presión sobre Rusia”, y líderes de Finlandia, Suecia, Alemania, Francia y Reino Unido expresaron “decepción” y reafirmaron su apoyo a Ucrania y su intención de mantener las sanciones. Bruselas prepara su mayor paquete de sanciones contra Rusia desde el inicio de la guerra, con 1.600 nuevas personas y entidades en la lista negra, mientras Washington y Moscú negocian el reparto del negocio energético europeo en medio del bloqueo del Estrecho de Ormuz.