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El PCE pospone su Congreso para “volcarse en la huelga general del 11-N y las elecciones generales”

El Comité Central suspende los trabajos del XXII Congreso hasta febrero de 2027; un sector interno denuncia la subordinación al PSOE y el debilitamiento de la organización, que pasó de 10.500 afiliados en 2017 a 7.700 en 2022.

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Foto: @elpce (X)
Foto: @elpce (X)

El Comité Central del Partido Comunista de España (PCE), reunido de forma urgente y extraordinaria, ha decidido suspender los trabajos del XXII Congreso del PCE y posponer su desarrollo hasta después de las elecciones generales, ante la situación sobrevenida tanto por la convocatoria electoral como por la convocatoria de la huelga general del 11 de noviembre, “un reto para conseguir un avance cualitativo en la lucha de clases junto al movimiento obrero y sindical organizado”, según el informe aprobado por la dirección y difundido por Mundo Obrero.

El documento señala que “nuestra obligación es participar activamente e intentar dirigir la lucha de clases” en un momento “álgido de confrontación entre las fuerzas del capital y las de la clase obrera”, una confrontación que se expresa, en palabras el PCE, “en la lucha contra la especulación de la vivienda y el rentismo y la construcción de un bloque histórico antifascista que impida una mayoría política y social de la derecha y la ultraderecha”. El informe recalca “la importancia de estas elecciones generales para la clase trabajadora y también para Izquierda Unida” y “la fortaleza de su expresión política y electoral” a las puertas de las elecciones municipales y autonómicas de mayo, de “importancia estratégica”. El calendario congresual se reiniciará el 9 de diciembre, las conferencias territoriales tendrán de plazo para celebrarse hasta el 24 de enero de 2027 y el XXII Congreso tendrá lugar los días 20 y 21 de febrero de 2027.

Decenas de militantes, entre ellos varios miembros del Comité Central y secretarios generales de federaciones territoriales, firmaron en marzo una carta abierta en el diario Público bajo el título Hay Partido en el que realizan una “autocrítica” de la línea política y reclaman una reorientación de cara al Congreso. Los firmantes reconocieron que “en los últimos años hemos hecho política pensando demasiado en los estrechos márgenes del Consejo de Ministros” y que el gobierno de coalición con el PSOE “ha condicionado toda la actividad y la imagen pública del PCE”. Sostienen que la formación ha pasado “de apoyar a este gobierno a cambio de medidas concretas a un papel de subordinación al Partido Socialista”, y advierten de que “ir a rebufo del PSOE no permite ni condicionar sus decisiones, ni trasladar de forma clara y coherente a la sociedad que la izquierda no es una mera comparsa del Partido Socialista”. El texto de los militante denuncia además que esa subordinación ha provocado desmovilización en las bases: “Todos estos elementos han llevado a que algunos camaradas del PCE hayan tirado la toalla. A veces rompiendo el carné, otras retirándose silenciosamente fuera de la militancia activa”. En el plano internacional, los críticos reprochan a la dirección haber “comulgado con ruedas de molino” en asuntos como “el apoyo total a la continuación de la guerra en Ucrania a cualquier precio humano”.

El 23 de abril de 2026, durante la celebración del Día de Castilla y León en Villalar de los Comuneros, Santiago acudió a la carpa de Izquierda Unida pero evitó visitar la carpa propia del PCE de Castilla y León y de la Juventud Comunista, un gesto que la militancia local y otras federaciones críticas interpretaron como “desprecio” hacia el partido. La dirección federal no emitió ninguna aclaración oficial sobre esa ausencia.

Las tensiones internas tienen más antecedentes. En el XXI Congreso de julio de 2022, la corriente liderada por Alberto Cubero (con apoyo de federaciones como Aragón y València y de la UJCE) se opuso a la dirección encabezada por Enrique Santiago, con acusaciones de fraude en acreditaciones, gritos de “¡tongo!”, abandonos temporales de delegados y votaciones reñidas. Santiago fue reelegido secretario general con el 54,16% de los votos frente al 45,84% de Cubero, y el Comité Central quedó fracturado, lo que explica la posterior carta. Sin embargo, este tipo de pronunciamientos “críticos” responden a un ciclo recurrente dentro del PCE: aparecen de corrientes de disidencia internas antes de los congresos que denuncian la deriva de la dirección, pero que tras los mismos no logran traducir su peso en las bases en una mayoría en los órganos de dirección, manteniéndose la misma línea política y los "críticos" dentro de la organización. Mientras tanto, la organización se va vaciando congreso tras congreso: de 10.500 afiliados en 2017 a 7.700 en 2022.