La UE afirma que los buques de guerra marroquíes en aguas de Ceuta son “un asunto bilateral entre España y Marruecos”
La Comisión Europea califica a Marruecos de “socio estratégico” mientras exige a los países del sur un rearme acelerado por la guerra de Ucrania; la OTAN declina comentarios y el Gobierno español tacha la incursión de “puntual”.
La Comisión Europea sostuvo este miércoles que la incursión de buques de guerra marroquíes en aguas de Ceuta a finales de julio es un asunto que “deben esclarecer España y Marruecos”, a quien consideró de nuevo “un socio estratégico en migración”. Preguntado por la entrada de buques militares marroquíes en aguas de la ciudad autónoma, un portavoz comunitario respondió a EFE que “corresponde a las autoridades españolas y marroquíes esclarecer los hechos” y que acogen “con satisfacción la estrecha cooperación entre España y Marruecos” con respecto a la entrada masiva de migrantes los pasados 30 y 31 de julio. El mismo portavoz recordó que Ceuta y Melilla “son territorio de la UE y forman parte de sus fronteras exteriores”, pero acto seguido definió a Marruecos como “un socio estratégico que coopera en materia migratoria” con el bloque comunitario. “En este contexto, celebramos el compromiso de Marruecos de readmitir a todas las personas que llegaron durante esta entrada masiva”, añadió, al tiempo que aseguró que el Ejecutivo comunitario está “trabajando para reforzar y mejorar aún más esta relación (con Marruecos), con el fin de convertirla en una asociación global y estratégica”.
La OTAN, por su parte, declinó hacer comentarios sobre el mismo incidente. Un oficial de la Alianza, preguntado por la entrada de buques de guerra marroquíes en aguas de Ceuta, se limitó a referir a las autoridades españolas para cualquier explicación. La portavoz del Gobierno español, Elma Saiz, aseguró este martes que la entrada de buques de guerra marroquíes en aguas de Ceuta los días 30 y 31 de julio, coincidiendo con la llegada migratoria multitudinaria, fue un hecho “puntual” que “se resolvió con la más absoluta normalidad entre dos países en el marco de sus relaciones de buena vecindad”.
La respuesta de Bruselas genera contradicciones en el seno del bloque comunitario, con la declaración formal de que Ceuta y Melilla son fronteras exteriores de la UE y la negativa a pronunciarse sobre la violación de esas aguas por buques de guerra de un tercer país. La Comisión Europea se limita a invocar la “cooperación” y la “buena vecindad” mientras evita cualquier valoración sobre la incursión militar. La OTAN, por su parte, se desentiende del asunto pese a que el Estado español es miembro de pleno derecho de la Alianza. El Gobierno español, que ha calificado el hecho de “puntual” y “resuelto con normalidad”, no ha ofrecido hasta la fecha una explicación detallada de las circunstancias en que se produjo la entrada de los buques marroquíes en aguas bajo soberanía española.
La respuesta contrasta también con la presión que Bruselas ejerce sobre los países del sur de Europa para que aceleren su rearme ante la guerra de Ucrania. La Comisión Europea ha exigido a España, Italia y Grecia incrementar su gasto militar hasta el 2% del PIB, ha impulsado el Plan de Rearme europeo de 800.000 millones de euros y ha justificado estas demandas en la “amenaza rusa” y la necesidad de “disuasión”. Sin embargo, cuando se trata de una incursión militar de Marruecos en aguas de Ceuta, territorio de la UE y frontera exterior, Bruselas se limita a invocar la “cooperación” y la “buena vecindad” y evita cualquier valoración sobre la posible violación de la soberanía española.