El sábado, decenas de miles de rumanos se concentraron frente a la sede del gobierno en Bucarest para expresar su oposición al actual gobierno y exigir la dimisión del primer ministro Marcel Ciolacu. La manifestación, organizada por la Alianza por la Unión de Rumanos (AUR), de extrema derecha, estuvo motivada por la reciente anulación de la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Rumanía y el arresto de su líder Calin Georgescu. Los manifestantes ondearon la bandera nacional y corearon consignas pidiendo la repetición de la segunda vuelta electoral y la renuncia del gobierno.
La protesta fue liderada por el propio Georgescu, quien inicialmente fue declarado ganador de la primera vuelta de las elecciones presidenciales en diciembre de 2024, antes de que el Tribunal Constitucional anulara los resultados. Georgescu, figura de la extrema derecha, había emergido como el principal candidato en la contienda. Sus seguidores lo apoyaron exigiendo la repetición de las elecciones, que están programadas para el 4 de mayo. Georgescu, que enfrenta investigaciones judiciales relacionadas con su campaña, reiteró sus acusaciones de que las elecciones fueron manipuladas. “El sistema ha intentado maliciosamente dividirnos”, afirmó ante la multitud.
La protesta se produce después de que el viernes fracasara una moción de censura en el parlamento rumano para destituir a Ciolacu. A pesar del apoyo de AUR y otros dos partidos de la oposición, la moción no tuvo éxito, dejando al gobierno pro-occidental de Ciolacu en el poder. Mientras muchos manifestantes exigen su dimisión, otros piden garantías de que las próximas elecciones presidenciales se desarrollen sin interferencias. La repetición de las elecciones presidenciales, si es necesario, se celebraría el 18 de mayo.