Paris arranca este lunes una campaña de reclutamiento para su controvertido servicio militar "voluntario" de 10 meses, impulsado por Emmanuel Macron como respuesta a las tensiones geopolíticas europeas. Anunciado en noviembre, el programa busca captar inicialmente 3.000 jóvenes en 2026, con un objetivo ambicioso de 10.000 anuales para 2030 y 42.500 para 2035, priorizando un 80% de 18-19 años y un 20% de 20-25. 

El proceso arranca en el rebautizado "Día de Movilización" (antes Día de Defensa y Ciudadanía), donde un cuestionario captará a jóvenes para derivarlos a entrevistas y pruebas físicas. Plataformas online del Ejército, Marina y Fuerza Aérea, centros CIRFA o un teléfono específico completan la red para engrosar las filas.

Una vez seleccionados, los jóvenes afrontarán un mes de adiestramiento básico (tiro, marcha, topografía) seguido de nueve meses de servicio interno, según el Elíseo "sin despliegues en conflictos exteriores". El Gobierno lo vende como un "año sabático patriótico" , pero críticos lo denuncian como una medida dedicada a ir normalizando la reinstauración del servicio militar obligatorio, así como de la explotación de la precariedad juvenil, por los 800 euros mensuales que cobrará cada alistado, una cifra muy inferior al salario mínimo. 

Sindicatos estudiantiles protestan: "Es una fábrica de soldados baratos para sostener el imperialismo francés en África", afirman, recordando los 6.000 legionarios desplegados en Malí o Centroáfrica.  Macron, con su aprobación bajo mínimos, busca con esta iniciativa desviar la atención de la crisis interna hacia un nacionalismo militarista.