El Ministerio de Defensa de Arabia Saudí ha confirmado en la madrugada de este martes que la embajada de Estados Unidos en la capital del país, Riad, ha sufrido un ataque con dos drones que ha ocasionado "un pequeño incendio y daños leves al edificio". El ataque, del que no se han reportado víctimas, se produce en el marco de la escalada bélica desatada por la agresión estadounidense e israelí, popularizada con el sobrenombre "la clase Epstein", contra Irán el pasado sábado, que ha dejado ya más de 740 asesinados en territorio iraní y libanés, según estimaciones provisionales.

El Ejército israelí ha vuelto a bombardear los suburbios del sur de Beirut por segundo día consecutivo y ha lanzado nuevos ataques contra Teherán, alcanzando esta madrugada el edificio de la televisión estatal iraní y el hospital Motahari de la capital, según imágenes difundidas por las agencias. Testigos presenciales describen un ataque de "doble toque" en el centro de Teherán, una táctica que consiste en un primer bombardeo seguido de un segundo cuando los servicios de emergencia acuden al lugar.

La Guardia Revolucionaria iraní ha anunciado el cierre del estrecho de Ormuz y ha advertido de que no dejará pasar "ni una gota de petróleo" por esa ruta estratégica por la que circula el 20% del crudo mundial, según declaraciones de un general a la televisión estatal recogidas por Reuters. El Comando Central de EE.UU. ha negado que el estrecho esté cerrado, aunque las navieras han suspendido sus operaciones y los precios del petróleo continúan al alza. Qatar ha informado de que sus fuerzas aéreas han derribado dos aviones iraníes SU24 y han interceptado siete misiles balísticos y cinco drones que se dirigían a su territorio, mientras Grecia ha desplegado cuatro cazas F-16 en Chipre y Francia enviará sistemas antidrones a la isla tras el ataque a la base británica de Akrotiri. La Guardia Revolucionaria iraní asegura haber destruido una base militar estadounidense en Baréin y haber lanzado nuevos ataques contra objetivos en la región.

"No se convertirá en una guerra sin fin"

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha asegurado en una entrevista con Fox News que la ofensiva contra Irán será "rápida y decisiva" y no se convertirá en una "guerra sin fin", y ha revelado que fue Donald Trump quien le propuso iniciar los ataques durante una reunión en Mar-a-Lago. Sin embargo, el conflicto se agrava por momentos: el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, ha ordenado al ejército tomar "posiciones adicionales" en Líbano, y las fuerzas israelíes han lanzado una invasión terrestre en el sur del país para establecer una "zona de seguridad", provocando una crisis de desplazamiento masivo con miles de civiles huyendo de sus hogares. Hezbollah ha respondido con ataques con drones contra bases militares israelíes, mientras continúan los bombardeos sobre Beirut.

La escalada está provocando tensiones diplomáticas entre aliados tradicionales. El presidente estadounidense, Donald Trump, ha criticado duramente al primer ministro británico, Keir Starmer, por "negarse a respaldar la guerra", advirtiendo de que la "relación especial" entre ambos países se ha visto "bajo presión". Trump ha asegurado en declaraciones a la prensa que Starmer "no ha sido útil" y que "debería haber ayudado". Mientras tanto, la embajada de EE.UU. en Riad ha permanecido cerrada y el Departamento de Estado ha ordenado la salida de su personal no esencial de Irak, Jordania y Baréin. El Gobierno español asegura que "se mantiene firme" en su "negativa" a participar en la guerra, mientras los aviones de guerra estadounidenses han estado repostando en Rota y Morón en las semanas previas a los ataques. Australia ya ha instado a la población a "no hacer compras de pánico de combustible pese a la escalada de precios". La guerra que prometía ser rápida se extiende como una mancha de aceite por todo Oriente Próximo, con hospitales bombardeados, televisiones destruidas y cientos muertos, mientras los líderes mundiales discuten sobre quién debería sumarse al conflicto.