Los trabajadores de Google DeepMind, el laboratorio de investigación de inteligencia artificial de Google en el Reino Unido, han votado a favor de sindicarse para organizarse contra la profundización militarista de la empresa. En una carta dirigida a la dirección de la compañía, a la que ha tenido acceso The Guardian, los empleados piden que se reconozca la Communication Workers Union (CWU) y de Unite the Union como sus representantes legales. Esta decisión surge como respuesta directa al contrato que la multinacional firmó el pasado viernes con el Departamento de Defensa de Estados Unidos para integrar sus sistemas de inteligencia artificial en la estructura bélica del Pentágono.

La plantilla ha manifestado su rechazo a que su trabajo sirva para fortalecer intereses estratégicos de EEUU y aplicaciones de vigilancia masiva. "Me he unido al sindicato por la preocupación de que la IA se utilice para potenciar el autoritarismo, ya sea mediante aplicaciones militares o de vigilancia, tanto extranjeras como nacionales", afirmó un trabajador bajo anonimato por temor a las represalias de la empresa. El personal critica que el Departamento de Defensa de EEUU no es un "socio responsable", señalando como pruebas de ello la participación estadounidense en la guerra contra Irán y las disputas de la Administración Trump con otras empresas del sector.

El conflicto ético y material en el seno de la multinacional tecnolgica se ha agravado por la complicidad de Google en la ocupación y el genocidio de Palestina. Según declararon trabajadores del laboratorio, la empresa proporcionó al ejército israelí un acceso mayoritario a sus herramientas de inteligencia artificial desde el inicio de los ataques a gran escala en Gaza en octubre de 2023, además de mantener el contrato "Project Nimbus" de 1.200 millones de dólares con el gobierno de Israel. "Nuestra tecnología ayudó a las fuerzas militares israelíes", denunciaba otro empleado, quien desea que que la tecnología "beneficie a la humanidad y no facilite un genocidio".

Ante la negativa de Google a mantener su antigua promesa de "no desarrollar IA para fines armamentísticos", los trabajadores sindicados plantean ahora medidas de presión directa como protestas y "huelgas de investigación". Estas acciones consistirían en que el personal deje de trabajar en las mejoras críticas de productos estratégicos, como el bot Gemini, para forzar a la dirección a aceptar sus demandas. Entre las exigencias de la plantilla se encuentran el compromiso de no desarrollar tecnología cuyo fin sea causar daño o lesiones a las personas, crear un organismo independiente de supervisión ética y el derecho individual de cada trabajador a negarse a participar en proyectos bélicos por motivos morales.

Por su parte, el Pentágono confirmó que este acuerdo con Google y otras seis grandes empresas tecnológicas —como OpenAI, Microsoft y Amazon— busca acelerar la transformación de las fuerzas armadas estadounidenses en una "fuerza de combate que prioriza la IA". Aunque el contrato contiene cláusulas no vinculantes que supuestamente "limitan" el uso de estos sistemas para la vigilancia masiva o armas autónomas sin control humano, el texto aclara que Google carece de derecho de veto sobre las decisiones operativas del gobierno, lo que deja vía libre para que el capital tecnológico se fusione definitivamente con el complejo militar-industrial.