EE.UU. utilizó un avión camuflado como civil en un ataque en la costa venezolana
Una aeronave secreta sin distintivos militares mató a los tripulantes de un barco en septiembre, un método ilegal que expertos califican como "perfidia".
El Departamento de Defensa estadounidense utilizó un avión militar clasificado, pintado para parecer una aeronave civil y con las municiones ocultas en su fuselaje, en el ataque el 2 de septiembre de 2025 que mató a 11 personas en un bargo que navegaba en aguas de Venezuela. Según una investigación de The New York Times basada en declaraciones de funcionarios informados, la aeronave se acercó lo suficiente para que los ocupantes de la embarcación pudieran verla. El barco viró hacia Venezuela tras avistarla, antes de ser impactado. La administración Trump justifica estos ataques y ejecuciones sumarias afirmando que el presidente determinó que existe un "conflicto armado" con los cárteles de la droga, una postura legal muy controvertida que ha servido como pretexto para agredir al país caribeño y secuestrar a su presidente Nicolás Maduro.
La cuestión del camuflaje es jurídicamente significativa. Expertos en derecho de la guerra consultados por el periódico estadounidense sostienen que el uso de un avión que simula ser civil para atacar por sorpresa constituye "perfidia", un crimen de guerra según el desprestigiado "derecho internacional humanitario". El mayor general retirado Steven J. Lepper, ex subjuez abogado general de la Fuerza Aérea, afirmó que "ocultar tu identidad es un elemento de la perfidia" y que "si la aeronave que vuela arriba no es identificable como una aeronave combatiente, no debería participar en actividad combatiente".
El Pentágono, por su parte, defendió "la legalidad" de sus medios, afirmando que "todos los sistemas pasan una revisión para asegurar el cumplimiento de las normas internacionales aplicables, incluido el derecho de los conflictos armados". En un comunicado, el portavoz Kingsley Wilson declaró que las fuerzas armadas utilizan "una amplia gama de aeronaves estándar y no estándar dependiendo de los requisitos de la misión". La portavoz de la Casa Blanca, Anna Kelly, defendió la operación como "totalmente consistente con el derecho de los conflictos armados", sin abordar específicamente las acusaciones de perfidia. El Mando de Operaciones Especiales se negó a comentar las características del avión utilizado.
El ataque en sí, ilegal a todas luces, también incluyó una segunda batida contra dos supervivientes que se refugiaron en el casco volcado del barco, lo que viola la prohibición de atacar a náufragos. Lejos de amedrentarse por la controversia, la administración Trump ha intensificado esta campaña y ha hecho ostentación de ignorar el derecho internacional, con al menos 123 personas asesinadas en 35 ataques a barcos desde septiembre. Además, la operación ha estado marcada por un control estricto de la información y la exclusión de muchos abogados militares que normalmente supervisarían su legalidad. El secretario de Guerra, Pete Hegseth, ha buscado eliminar la influencia de estos asesores jurídicos para poder emplear la fuerza bruta. Toda esta serie de irregularidades cometida por la administración Trump en su operación contra Venezuela ha quedado impune.