La esperada reunión entre la líder golpista opositora venezolana María Corina Machado y el presidente estadounidense Donald Trump tuvo como eje un gesto sin precedentes: la entrega de la medalla original del Premio Nobel de la Paz 2025. Machado obsequió el galardón auténtico —una pieza de oro de 196 gramos y 6,6 cm de diámetro— durante el encuentro privado de casi dos horas que transcurrió en la Casa Blanca, con una conversación en el Despacho Oval y un almuerzo de trabajo. Trump celebró este gesto de auto humillación pública en su red social Truth como un "maravilloso gesto de respeto mutuo", haciendo referencia al regalo que el marqués de Lafayette hizo hace dos siglos a Simón Bolívar con una medalla con el rostro de George Washington.

Sin embargo, a pesar de que María Corina rinda pleitesía al presidente estadounidense, la postura de EE.UU. respecto al Gobierno de Venezuela permanece inmutable.Trump, en su breve mensaje público, omitió cualquier referencia a un hipotético rol para Machado en una "transición venezolana", a pesar de que su Gobierno reconoce a su movimiento como el ganador de las elecciones de 2024. La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, fue de hecho más explícita al afirmar que la "valoración realista" de Trump —que le llevó a apoyar la continuidad del Gobierno encabezado por Delcy Rodríguez tras el secuestro de Nicolás Maduro, al considerar que Machado no podría garantizar la lealtad de las Fuerzas Armadas— "no ha cambiado en estos momentos". Leavitt describió a Machado como "una voz notable y valiente", pero sin comprometerse a un cambio en la política de Washington.

El acto de entrega, rodeado de controversia, llega después de que el Comité Nobel recordara públicamente que, aunque el dueño puede disponer de la medalla física (regalarla, venderla o heredarla), el título de ganador del premio es "irrevocable e intransferible". Machado había anticipado su intención en una entrevista previa, a lo que Trump respondió inicialmente con entusiasmo, aunque luego matizó diciendo a Reuters que "ella es la ganadora del Nobel". La presidenta venezolana en funciones, Delcy Rodríguez, calificó el gesto como un acto de "pleitesía" y de "arrodillarse".