La dirección de Volkswagen Navarra ha planteado este lunes al comité de empresa un ultimátum tras una resolución de Inspección de Trabajo que le obliga a hacer fijos a 93 trabajadores eventuales. Según ha explicado la empresa a los representantes sindicales, este requerimiento, junto a una sentencia judicial que prohíbe discriminar en pagas variables al personal de baja, “pone en jaque” sus planes.

Como represalia, la multinacional alemana baraja suspender la contratación de 400 eventuales prevista para este año, paralizar el plan de prejubilaciones para un centenar de trabajadores de 61 años y cancelar las correspondientes contrataciones fijas de jóvenes. “No se puede amenazar a los trabajadores cuando es la empresa la que ha dejado de cumplir la ley”, denunció Igor Peñalver, representante de ELA consultado por Diario de Navarra.

En una reunión descrita por los sindicatos como “surrealista”, la dirección adoptó una postura que la oposición sindical compuesta por ELA, LAB y CGT califican de “mafiosa” en un comunicado conjunto. Según la nota emitida por la CGT, la empresa advirtió que si se ve obligada a pagar las pagas variables al personal de baja conforme a la ley, “ese dinero saldría de la masa salarial existente”, lo que supondría una bajada efectiva de salarios. Además, la empresa amenazó con precarizar el empleo usando Empresas de Trabajo Temporal (ETT) para picos de producción y con plantear Expedientes de Regulación de Empleo (ERE) de extinción.

ELA, LAB y CGT señalan a UGT y CCOO

La crisis ha destapado una profunda fractura en la representación sindical. ELA, LAB y CGT acusan a UGT y CC OO de “plegarse al discurso de la multinacional” y de no haber defendido los requerimientos de Inspección ni la sentencia judicial. “Desde ELA, LAB y CGT, dentro de la obligación del Comité de Empresa de fiscalizar la forma de contratación, ya advertimos a la Dirección del posible fraude existente, al contrario de UGT y CCOO que les dejaron hacer”, señala el comunicado conjunto. Por su parte, el secretario general de CCOO en la planta, Carlos Zalduendo, admitió que “la plantilla se enfrenta a un periodo de máxima incertidumbre” y que todo lo acordado con la mayoría social “parece que ya no vale”.

"Es una amenaza, una pataleta de la empresa ante unas denuncias de la minoría sindical", explica una fuente vinculada a la oposición sindical consultada por DIARIO SOCIALISTA. La fuente sindical explica que en Volkswagen normalmente todo se negocia a través de UGT y CCOO, que gozan de la mayoría en la representación y funcionarían de facto como "un brazo de la empresa", en palabras de la fuente. Al parecer, la empresa y ambos sindicatos mayoritarios "se han tomado muy mal que les haya ganado algo la oposición sindical", y ante esto, "buscan atemorizar a toda la plantilla, sobre todo enfrentarla entre sí para que los trabajadores se pongan en contra a la oposición sindical".

Antecedentes: Inspección de Trabajo

El conflicto tiene su origen en una visita de Inspección de Trabajo en octubre de 2025, a instancia de ELA y LAB, que detectó 146 contratos eventuales no justificados. La resolución posterior, dictada antes de Navidad, ordenó hacer indefinidos a 93 de ellos. La empresa alega que estas contrataciones, vinculadas al proyecto de electrificación de la fábrica, “tenían fecha de caducidad” y que cumplir la ley supone “la quiebra del consenso” y “pone en peligro la competitividad”; es decir, sus ganancias. Los sindicatos más combativos rechazan este argumento recordando los récord histórico de beneficios en los últimos tres años de la multinacional. La posibilidad de movilizaciones ya está sobre la mesa.