Por primera vez en 40 años, las elecciones presidenciales portuguesas irán a una segunda vuelta. El exministro y exlíder del Partido Socialista (PS) António José Seguro ganó claramente la primera ronda celebrada este domingo 18 de enero, mientras que el líder ultraderechista de Chega, André Ventura, logró la segunda posición y el pase al desempate del 8 de febrero. Según los resultados oficiales casi definitivos (con más del 99% de los votos escrutados en territorio nacional y la mayoría de los consulados), las cifras son las siguientes:

  • António José Seguro (apoyado por el PS y otras fuerzas de izquierda/centro-izquierda): 31,1–31,14% (aprox. 1.754.000–1.755.000 votos)
  • André Ventura (Chega): 23,5% (aprox. 1.326.000–1.327.000 votos)
  • João Cotrim de Figueiredo (Iniciativa Liberal): 16,0%
  • Henrique Gouveia e Melo (independiente, ex-almirante): 12,3%
  • Luís Marques Mendes (apoyado por sectores del PSD): 11,3%
  • Otros candidatos (incluyendo Catarina Martins, António Filipe, etc.): menos del 3% cada uno.

54,5% de abstención

La participación se situó en torno al 45,5%, claramente superior al 39,24% registrado en las presidenciales de 2021, lo que muestra un interés relativamente mayor que en la anterior cita, pero con una abstención que sigue siendo aplastantemente superior a pesar de todo.

Reacciones y discursos tras la primera vuelta

Desde Caldas da Rainha, António José Seguro celebró el resultado como "una victoria de la democracia" e hizo el siguiente llamamiento: "Hoy, con nuestra victoria, venció la democracia y volveremos a ganar el día 8 de febrero". Invito así a "todos los demócratas, progresistas y humanistas" a votarle para "para derrotar el extremismo y a quien siembra el odio y la división entre los portugueses".

Por su parte, André Ventura ofreció un discurso muy combativo ante miles de seguidores eufóricos en Lisboa, donde se escucharon cánticos de "¡Primero los portugueses!". El candidato de la extrema derecha presentó la segunda vuelta como una batalla ideológica existencial: "António José Seguro es precisamente el máximo representante de todo lo que no queremos y de todo lo que el país no debe aceptar. La derecha no ha perdido estas elecciones, las ha ganado. Si pierdo será por el egoísmo de quienes no quisieron apoyar esta causa". Ventura señaló al primer ministro conservador Luís Montenegro y al PSD por no haber respaldado su candidatura como derecha unificada, insistiendo en que su resultado "representa el verdadero liderazgo de la derecha portuguesa".

Contexto político

El que peor ha salido parado ha sido el PSD y el Gobierno de Luís Montenegro. Su candidato oficioso, Luís Marques Mendes, quedó relegado a un distante quinto puesto (11,3%), muy por debajo de las expectativas. Este fracaso se atribuye principalmente al desgaste del gubernamental acumulado tras año y medio en el poder, la persistente crisis en la sanidad pública, el rechazo a ciertas medidas económicas y laborales, y la fragmentación del voto conservador entre varias candidaturas. La irrupción de Ventura en segunda posición (con más del doble de porcentaje que en las presidenciales de 2021) confirma que el crecimiento de Chega es sostenido, con la extrema derecha como segunda fuerza parlamentaria desde las legislativas de 2025.

Sin embargo, los sondeos y el alto índice de rechazo hacia Ventura (superior al 60% según varios sondeos) lo colocan en clara desventaja para la segunda vuelta. La dinámica esperada para el 8 de febrero es, por tanto, de "voto útil masivo" contra la extrema derecha. Prácticamente todas las fuerzas políticas relevantes (PS, Iniciativa Liberal, sectores del PSD, independientes como Gouveia e Melo y buena parte del voto de centro-derecha) parecen encaminadas a cerrar filas en torno a Seguro con tal de impedir que Ventura acceda al Palacio de Belém.

En resumidas cuentas, la segunda vuelta se presenta como una de las citas electorales más decisivas de la historia portuguesa reciente: se medirán un candidato socialdemócrata moderado con amplio respaldo transversal entre fuerzas políticas con otro candidato de una extrema derecha emergente con menos aliados que aspira a ser el siguiente en romper el techo de cristal.