Vox dinamita las negociaciones con el PP en Extremadura y abre una crisis institucional
Los de Abascal presionan a María Guardiola para derogar la ley LGTBI y eliminar el registro de objetores al aborto, mientras el PP habla de una "estrategia nacional".
Vox ha volado por los aires la posibilidad de un gobierno del PP en Extremadura al romper unilateralmente las negociaciones este lunes, a solo un día de la constitución de la Mesa de la Asamblea regional. En un movimiento que colapsa la gobernabilidad en la región, la formación de Santiago Abascal justifica la ruptura acusando a la presidenta en funciones, María Guardiola, de "no estar dispuesta a cambiar políticas", de "no respetar a sus votantes" y de actuar "sin responsabilidad". Según fuentes del partido citadas por Europa Press, Abascal ordenó directamente a su equipo negociador —encabezado por el candidato Óscar Fernández— paralizar todo contacto hasta que el PP modifique su postura.
El choque frontal llega tras semanas de un pulso en el que Vox había desplegado un paquete de demandas a cambio de su apoyo a la investidura de Guardiola, quien necesita los 11 diputados de los fascistas para lograr mayoría. Las exigencias, de marcado carácter reaccionario, incluían la derogación de la ley LGTBI extremeña, la eliminación del registro de sanitarios objetores al aborto, la supresión de subvenciones a cooperación internacional, entidades LGTBI y sindicatos, así como la eliminación de la llamada "ecotasa". La semana pasada, el portavoz estatal de Vox, José Antonio Fúster, había subido la apuesta al plantear su entrada en el Ejecutivo con consejerías, afirmando que Vox es "un partido de gobierno".
Desde el PP extremeño han reaccionado tildando la decisión de "estrategia nacional" de Vox, insistiendo en que el acuerdo estaba "bastante avanzado" y declarando "no conocer los motivos concretos de la ruptura". La crisis deja a la región en un limbo institucional precisamente cuando debía iniciarse la legislatura. Vox, por su parte, advierte de que utilizará el tiempo para "hacer valer sus votos" y presionar a Guardiola, a la que acusan de "preferir repetir elecciones". El bloqueo sitúa a Extremadura como un nuevo campo de batalla político entre las dos derechas, donde Vox aspira a dar el sorpaso al PP.