El accidente ferroviario ocurrido el domingo en Adamuz (Córdoba, Andalucía) ha dejado, hasta el momento, 42 víctimas mortales, según informó la Agencia EFE. De ellas, solo 10 han sido plenamente identificadas, siempre a través de huellas dactilares. Los efectivos de rescate recuperaron sobre las 16:00 horas de este martes tres cadáveres que ya estaban localizados en el tren Alvia siniestrado, según fuentes cercanas a la investigación citadas por EFE. Poco después, encontraron otro cuerpo en el mismo convoy.

El consejero andaluz de Sanidad, Presidencia y Emergencias, Antonio Sanz, dijo a los periodistas que el hallazgo de la última víctima "aproxima la cifra, 42, a lo que podría ser el resultado final", sin embargo, mantiene la "máxima prudencia". Las denuncias por desaparición ascienden a 43, tres de ellas sobre la misma persona, según el presidente andaluz, Juanma Moreno. Un total de 122 personas han sido atendidas, con 39 aún ingresadas, 13 de ellas en UCI, de acuerdo con datos de la Consejería de Sanidad.

En un audio revelado por Cordópolis/elDiario.es, Pablo, el joven maquinista de 27 años que operaba el tren Iryo advirtió al centro de mando de Atocha que había sufrido "un enganchón" y que el tren estaba "bloqueado". En una segunda llamada, avisó de que había descarrilado y estaba invadiendo la vía contigua, pidiendo parar el tráfico "urgentemente". En esa conversación, según el medio, la persona en Atocha le dijo que "no hay ningún tren llegando". El maquinista también detalló que había un incendio y heridos, solicitando el envío de servicios de emergencia.

La investigación se centra ahora en el tramo de vía y en la rodadura del tren Iryo, analizando también los tráficos de otros convoyes que pasaron por el mismo punto en los dos días anteriores. Por el momento, todas las hipótesis están abiertas, aunque las autoridades descartan la posibilidad de un sabotaje. Los trabajos de retirada de los vagones, para los que se preparan dos grúas de 400 y 300 toneladas, se complican por lo escarpado del terreno.