Los trabajadores del servicio de asistencia en tierra (handling) del aeropuerto de Gran Canaria (Las Palmas, Canarias) se concentraron este lunes para denunciar la precariedad estructural que padecen en el sector, tras la "muerte" de un operario en un siniestro laboral ocurrido el pasado 10 de enero en la pista. Según informó Canarias Ahora, durante el acto un portavoz leyó un manifiesto que exigía a las empresas de handling, a Aena y a las aerolíneas que "sitúen la seguridad, la dignidad y los derechos del personal por encima del ahorro de costes".

El documento, reproducido por el medio, detalla un sistema de explotación generalizado. Los trabajadores denuncian salarios insuficientes que no guardan relación con el nivel de responsabilidad, exigencia y penosidad, una elevada temporalidad y un uso abusivo de los contratos a tiempo parcial que los convierte en trabajadores pobres. El manifiesto también cita las excesivas cargas de trabajo y la presión constante en los tiempos de ejecución de las tareas, así como la elevada penosidad y peligrosidad derivada de los altos ritmos de trabajo.

Los concentrados señalaron como corresponsables de este modelo a las administraciones públicas y al operador aeroportuario Aena, por su falta de respuesta efectiva ante una precarización que pone en riesgo tanto la seguridad como la salud del personal. Subrayaron que su labor es "esencial e imprescindible para el correcto funcionamiento del transporte aéreo" y una "pieza clave" para el turismo, principal motor económico de Canarias, que sigue batiendo récords, sobre todo en temporadas altas.

La protesta sindical se produce en un contexto de daños en la salud laboral ya judicializados. Canarias Ahora recordó el caso de Ana, una trabajadora a la que un juez concedió la incapacidad absoluta en junio de 2024 tras más de 35 años de servicio. Tras esa sentencia, más de una decena de empleados acudieron a su abogada al reconocerse en su relato. Otro trabajador, José María, obtuvo una sentencia similar el año pasado. Estos fallos judiciales corroboran las condiciones descritas por los propios empleados, quienes han testimoniado que trabajan "a contrarreloj siempre y haces la labor de dos o de tres".