LaLiga ofrece recompensas de 50 euros por chivarse de bares que piratean el fútbol
La multimillonaria entidad futbolística española recluta clientes delatores a cambio de pequeñas recompensas para detectar locales hosteleros que emitan partidos sin pagar la licencia.
LaLiga, la entidad privada monopolista que gestiona los multimillonarios derechos televisivos del fútbol, ha lanzado una campaña que paga 50 euros a cualquier persona que se chive y denuncie a un bar, restaurante o local de apuestas por emitir partidos pirata. Según las bases publicadas en su paǵina web, la iniciativa busca "identificar emisiones ilegales" reclutando a la clientela para que fotografie las pantallas y las fachadas de los establecimientos y rellene un formulario con sus datos.
Para cobrar los 50 euros, el denunciante debe actuar como informante, aportando tres pruebas fotográficas: una de la pantalla mostrando el partido, otra de la fachada para identificar el local y una del interior. Sin embargo, LaLiga especifica que solo pagará las 4 primeras delaciones válidas contra un mismo bar, lo que le da incluso un halo de competencia a la delación. Las bases prohíben imágenes donde se identifique a personas y excluyen las denuncias anónimas de la recompensa, exigiendo documentación personal para efectuar el pago.
La campaña, que la entidad enmarca en una supuesta "lucha contra la piratería", ofrece incluso tutoriales técnicos pormenorizados que explican cómo chivarse "correctamente" y lista a las operadoras autorizadas. Este mecanismo externaliza la vigilancia comercial, incentivando económicamente la cultura de la delación, perpetuando una subordinación económica informal hacia las grandes empresas y fomentando tanto la desconfianza como la mezquindad en los espacios cotidianos de socialización. El incentivo de 50 euros por la delación tiene un gasto máximo previsto de 50.000 euros si se alcanzan las mil denuncias.
La iniciativa, por supuesto, no menciona el elevado coste de las licencias comerciales que ahogan a muchos pequeños bares, ni el contraste entre esta recompensa y los ingresos de LaLiga, que suponen miles de millones de euros anuales por derechos de televisión. La entidad convierte así un conflicto comercial en un acto de vigilancia vecinal remunerada.