Condenan al mosso que le robó el Iphone y los auriculares a un muerto
Eludirá la cárcel y volverá a patrullar dentro de 13 meses, mientras entra en vigor la Ley de Multirreincidencia con penas de prisión para pobres por hurtos de móviles y demás objetos de escaso valor.
La sección 3ª de la Audiencia de Barcelona (Catalunya) ha condenado al agente ladrón de los Mossos d'Esquadra a trece meses de prisión por apropiación indebida, tras acreditar que sustrajo el teléfono móvil y los auriculares inalámbricos de un hombre que había fallecido en una calle de Santa Coloma de Gramenet (Barcelona), según la sentencia a la que ha tenido acceso elDiario.es. El fallo, que aún puede ser recurrido ante el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya, impone además a ladrón con placa la inhabilitación para ejercer como policía durante trece meses y el pago de 850 euros a la viuda del fallecido en concepto de indemnización; posteriormente volverá a patrullar "en defensa de la ley y el orden". El tribunal no ha considerado su ingreso en prisión Al carecer de antecedentes penales, el condenado no ingresará en prisión, aunque una vez la sentencia sea firme la Generalitat podrá decidir si le impone una sanción administrativa.
Los hechos se remontan al 27 de octubre de 2021. El agente, destinado entonces en la unidad de investigación de la comisaría de Mataró en el turno de noche, acudió junto a su compañero a Santa Coloma después de que un hombre hubiera muerto en plena calle. En el lugar ya se encontraban una patrulla de la policía local, sanitarios y otras dos dotaciones de los Mossos del turno de tarde. Cuando estos compañeros le entregaron la mochila del finado, que contenía un iPhone, unos auriculares inalámbricos, un anillo, un reloj y su documentación personal, el agente se apoderó del teléfono y los auriculares antes de que su compañero redactara el acta de custodia en la comisaría de Mataró. En ese documento, el móvil ya no aparecía y los auriculares figuraban como "blancos", a diferencia del color de los sustraídos.
La maniobra fue detectada cuando el jefe de la unidad de investigación de la comisaría de Santa Coloma solicitó un informe policial al considerar que la cadena de custodia presentaba irregularidades. Cinco días después, la viuda del fallecido acudió a la comisaría para recuperar los efectos personales y al comprobar la ausencia del móvil y los auriculares activó la aplicación de localización del iPhone. Las últimas señales del teléfono se situaron en el repetidor que abarca la comisaría de Mataró a las 00:32 y a las 03:35 de la madrugada, durante el turno del acusado. Los auriculares también delataron al agente: su última señal se localizó a 40 metros de su domicilio. El tribunal dio credibilidad a los testimonios del policía local que vio los objetos al llegar al lugar, del compañero del acusado que confirmó que fue él quien colocó la bolsa en el maletero, y de los agentes de Asuntos Internos que señalaron al ladrón uniformado como responsable.
Aprovechándose de esta circunstancia para una mayor facilidad
La sentencia subraya que el agente de la ley cometió el delito "prevaliéndose de su carácter de agente de la autoridad y aprovechándose de esta circunstancia para una mayor facilidad al no levantar sospechas de su actuación en el ejercicio de sus funciones profesionales". En su declaración exculpatoria, el mosso alegó que "no había tocado la mochila" y dijo "desconocer" por qué los dispositivos se localizaban cerca de su casa o cómo funcionaban unos auriculares inalámbricos como los del muerto, unas explicaciones que, por lo que sea, el tribunal no consideró creíbles. El caso evidencia cómo la posición de poder que otorga el uniforme es a menudo utilizada para cometer delitos con impunidad, y la dificultad de detectarlos cuando quien delinque es quien debería custodiar las pruebas.
Ley de Multirreincidencia
Mientras la justicia "condena" sin pena de prisión a un policía que robó con alevosía y abuso de uniforme a un muerto, el Congreso aprobó a principio de febrero, con los votos de PSOE, PP, Vox y Junts, una reforma del Código Penal que castiga con penas de seis a dieciocho meses de prisión a quienes cometan tres hurtos leves, aunque el precio acumulado de lo sustraído no alcance los 400 euros. La nueva ley, que incluye penas agravadas de hasta tres años cuando los delitos afecten a dispositivos electrónicos, enviará a la cárcel a personas en situación de pobreza y exclusión social por delitos de supervivencia, mientras un policía que utilizó su posición para hacer exactamente eso se libra de pisar la prisión. Los mismos partidos, la policía y el sentido común reaccionario, que se rasgan las vestiduras por la "inseguridad en las calles" blindan con su mayoría absoluta política e ideológica una ley que llenará las cárceles de vulnerables, pero miran hacia otro lado cuando quien delinque viste el uniforme que promete "proteger a la ciudadanía ante el crimen".