Meloni impulsa su reforma para elegir la presidencia del Gobierno directamente sin modificar la Constitución
Introduce un sistema proporcional que premia a la coalición más votada y establece la obligación de indicar el candidato a primer ministro, una maniobra tachada de inconstitucional por los críticos.
Los capos de grupo de la mayoría parlamentaria de derechas en Italia han depositado oficialmente el texto de la reforma electoral impulsada por el gobierno de Giorgia Meloni, según informa Il Manifesto. El documento, que ya se encuentra disponible en la web de la Cámara de Diputados, reproduce el acuerdo alcanzado por la coalición de derchista en la noche del 25 de febrero en la sede de Fratelli di Italia (FdI). Aunque el texto será modificado en varios puntos, los elementos centrales de la reforma ya están definidos: la obligación de indicar el candidato a primer ministro en el momento de presentar las listas y los programas, y la instauración de un sistema proporcional con un premio para la coalición más votada. Según explicaron los dirigentes de Hermanos de Italia, Ignazio La Russa y Giovanni Donzelli, el objetivo es "anticipar" lo que ellos llaman el premierato lo que ellos llaman el "premierato" —la elección directa del jefe del Ejecutivo—, introduciéndolo de facto sin necesidad de reformar la Constitución.
La reunión del grupo de FdI en el Senado sirvió para que Donzelli ilustrara el texto a los senadores, entre los que cunde cierta inquietud por los efectos que los cambios pueden suponer sobre sus propias candidaturas. El mecanismo del "premio", articulado en listas circunscripcionales de 70 nombres, genera especial preocupación: se trata de un "todo o nada" en el que todos los candidatos de una lista pueden salir elegidos o ninguno. Los parlamentarios prefieren ser candidatos en las listas proporcionales, donde las opciones son más seguras. El senador Alberto Balboni, presidente de la comisión de Asuntos Constitucionales, admitió que "se harán varias modificaciones", pero defendió que el sistema "establece estabilidad". El presidente del Senado, Ignazio La Russa, respaldó explícitamente el texto presentado por Donzelli, enviando un mensaje claro a los senadores de su partido.
La oposición y los constitucionalistas han cargado duramente contra la propuesta. Salvatore Curreri, en un artículo publicado en L'Unità, afirmó que "son tantos, diría demasiados, los perfiles de inconstitucionalidad de esta propuesta de reforma que casi parece que se quiera desafiar a la Corte Constitucional". El Partido Demócrata ha encontrado además una contradicción: el texto excluye del premio de mayoría a las regiones especiales del Valle de Aosta y Trentino-Alto Adigio, pero luego permite que sus votantes participen en una eventual segunda vuelta, lo que influiría en la asignación de escaños de otras regiones sin que ellos puedan elegir a sus propios representantes con el mismo sistema. Los redactores de la ley defienden que el mecanismo es "legal", basándose en "precedentes de leyes anteriores".
El debate ha reabierto además la discusión sobre las listas abiertas. En la reunión de senadores de FdI, el propio La Russa reclamó introducir el voto de preferencia, una reivindicación que ya planteó sin éxito en 2017 y que ahora apoyan algunos sectores del partido. La reforma, impulsada por la vía de la ley ordinaria, evitaría el complejo procedimiento de reforma constitucional que requiere mayorías cualificadas y, en ocasiones, referéndum. Los críticos denuncian que se trata de un "golpe de mano" de la derecha para blindar su poder sin el necesario debate parlamentario ni los consensos que exige un cambio de modelo institucional, pasando de un sistema parlamentario a uno presidencial de facto sin que los ciudadanos hayan podido pronunciarse, aunque suponga un cambio que toca la Carta Magna.