La presa política de los Grupos de Resistencia Antifascista Primero de Octubre (GRAPO) María José Baños Andújar obtuvo este martes la clasificación en tercer grado sin exigir ninguna condición adicional, conforme al artículo 104.4 del Reglamento Penitenciario, según anunció el Socorro Rojo Internacional (SRI). La medida, que se hará efectiva en los próximos días, permitirá que Baños, de 61 años y con un grave deterioro de salud que incluye VIH en estadio C3 y un 69% de discapacidad, reciba por fin atención hospitalaria. Como consecuencia, su compañero Marcos Martín Ponce, que mantenía una huelga de hambre indefinida desde el 23 de febrero para exigir su traslado al hospital, ha decidido poner fin a los 16 días de protesta, mientras que el resto de presos políticos que apoyan la campaña con ayunos semanales mantienen la presión hasta que la medida se aplique.

SRI denuncia que el Estado ha intentado "hasta el final usar la salud de María José como moneda de cambio", ofreciéndole la libertad a cambio del arrepentimiento y de renunciar a sus ideas. Su respuesta, según recoge el comunicado, fue "la dignidad: prefirió poner en riesgo su vida antes que traicionar su militancia". Más de cuarenta juristas internacionales habían suscrito en febrero una denuncia por la "vulneración grave, continuada y estructural" de sus derechos humanos, señalando que mantener en prisión a una persona en tal estado de salud viola el Convenio Europeo de Derechos Humanos y que condicionar medidas humanitarias al arrepentimiento vulnera la libertad de pensamiento.

Pancarta exigiendo la libertad de María José Baños Andújar en una manifestación del 8M en Madrid. Foto: vía presos.org.es

La campaña de solidaridad ha tenido un alcance internacional: decenas de colectivos de todo el Estado español y Europa se han adherido a las reivindicaciones, casi una decena de presos políticos vascos —Julen Atxurra, Aitor Cotano, Garikoitz Etxeberria, Jesus Mari Etxebarria, Orkatz Gallastegi, Jon Kepa Preciado, Mikel San Sebastian, Andoni Goikoetxea y Patxi Ruiz— anunciaron ayunos solidarios, al igual que los presos políticos comunistas Pablo Hasel, Victoria Gómez, Juan García, Israel Torralba, Nacho Varela y Daniel Pastor. También se sumaron decenas de artistas y grupos musicales del Estado español.

Desde dentro y fuera de los muros de las prisiones, cientos de personas denunciaron como tortura la situación a la que el Estado español está sometiendo a Mari Jose, así como como la "política de chantaje" que ejercen sobre ella. Por ello, el SRI celebra esta "batalla ganada" y da las gracias a todos los colectivos e individuos que han participado en la campaña: "Vuestra fuerza ha doblegado al Estado", afirman. Sin embargo, recuerdan que "quedan decenas de presos políticos, algunos cumpliendo condenas monstruosas y en pésimas condiciones", y hacen un llamamiento a seguir luchando por la amnistía total.

SRI subraya que "la lucha organizada es el único camino para arrancar la amnistía total" y que esta victoria, fruto de la presión y de la firmeza de Mari Jose, "reafirma la necesidad de mantener la movilización contra el Estado", al que acusan de aplicar "una política de exterminio contra los antifascistas encarcelados" bajo un Gobierno que se autoproclama "el más progresista de la historia", un gobierno que solo ha dado su brazo a torcer cuando se ha ejercido presión sobre las autoridades penitenciarias. Mari Jose, por su lado, ha dado una lección de resistencia y ha sentado un precedente que podría ayudar a liberar a otros presos en situaciones similares.