Macron se retracta y reconoce que no hay condiciones para una misión en Ormuz
El presidente francés admite que no se cumplen los requisitos para una operación militar que escolte buques mercantes y asegurar el tránsito energético.
El presidente francés, Emmanuel Macron, reconoció este miércoles que "no se cumplen las condiciones" para llevar a cabo una misión militar que garantice el comercio marítimo en el estrecho de Ormuz, al que se refirió como "una zona de guerra", según informa EFE. En declaraciones recogidas por la agencia, Macron insistió sin embargo en que la operación "debe organizarse" para proporcionar escolta a los mercantes, en una aparente contradicción entre el diagnóstico de la realidad sobre el terreno y la voluntad política de intervenir. La declaración llega en el duodécimo día de la ofensiva estadounidense-israelí contra la República Islámica de Irán, que ha llevado a Teherán a bloquear de facto el tránsito para aliados de EE.UU. e Israel por la vía estratégica por donde circula alrededor del 25% del comercio mundial de petróleo.
Las palabras del Jefe de Estado de la República Francesa evidencian las dificultades que enfrentan los países occidentales para garantizar el suministro energética mientras mantienen su apoyo a la guerra. El estrecho de Ormuz se ha convertido en el epicentro de la confrontación, con el Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica advirtiendo de que atacará cualquier buque de EE.UU. o sus aliados que intente cruzarlo, y ofreciendo libre paso solo a aquellos países que expulsen a los embajadores estadounidenses e israelíes. Francia, que tiene importantes intereses económicos en la región y depende del petróleo del Golfo, se encuentra en una posición delicada, atrapada entre la lealtad a la alianza atlántica y la necesidad de garantizar el suministro energético a sus empresas y su población en medio de un crecimiento económico débil y problemas financieros.
La declaración de Macron se produce además después de que el portaaviones nuclear francés Charles de Gaulle haya sido escoltado por la fragata española Cristóbal Colón hasta Chipre, en una misión que la ministra de Defensa española, Margarita Robles, se apresuró a "desvincular de cualquier operación en Ormuz". Mientras tanto, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) ha aprobado la mayor liberación de reservas de petróleo de su historia —400 millones de barriles— para tratar de contener la crisis de precios, una medida que Fatih Birol, su director ejecutivo, calificó como "necesaria pero insuficiente sin la reapertura del estrecho".
Las potencias occidentales, y especialmente Europa, asisten así a la paradoja de que los mismos países colaboraron en los bombardeos contra Irán reconocen ahora que la vía que ellos mismos contribuyeron a bloquear es una "zona de guerra" donde no pueden garantizar la seguridad de navegación, mientras los mercados energéticos tiemblan y la población de Oriente Medio y Europa paga las consecuencias a distintos niveles.