Al menos 13 palestinos fueron masacrados el domingo en Gaza en ataques israelíes, según han confirmado fuentes médicas y del Ministerio del Interior palestino a Al Jazeera. Un bombardeo contra una vivienda en el campo de refugiados de Nuseirat, en el centro de la Franja, asesinó a cuatro personas: una pareja de treintañeros, su hijo de diez años y un vecino de quince. La mujer, Waad Bani Odeh, estaba embarazada de gemelos, según precisó el hospital Al-Aqsa, que también confirmó que otros 14 heridos llegaron al centro. Horas después, otro ataque contra un vehículo policial en el corredor Filadelfia, en la localidad de az-Zawayda, mató a nueve agentes, entre ellos el coronel Iyad Ab Yousef, alto mando policial del Gobierno de Gaza en la zona central. El Ministerio del Interior condenó el "crimen atroz" y recordó que los agentes estaban "realizando sus tareas de vigilancia de los mercados y mantenimiento del orden durante el mes sagrado del Ramadán".

Mientras tanto, la devastación en Gaza sigue en niveles insostenibles. Más de 20.000 enfermos y heridos esperan para ser evacuados, entre ellos unos 4.000 pacientes oncológicos y 4.500 niños, según datos de la Organización Mundial de la Salud. Cerca de 440 casos son "inmediatamente mortales". Israel anunció la reapertura parcial del paso de Rafah para el próximo miércoles, tras dos semanas de cierre, aunque solo permitirá el paso de personas con autorización previa y prohibirá la entrada de mercancías. La entrada de camiones de ayuda apenas alcanza los 200 diarios, muy lejos de los 600 necesarios y acordados en el acuerdo de "alto el fuego". El 50% de los medicamentos esenciales están agotados, según el Ministerio de Sanidad de Gaza.

"Hemos matado a unos perros"

En Cisjordania ocupada, la violencia de la colonización sionista contra la población nativa se ha recrudecido desde el inicio de la guerra contra Irán. Una unidad encubierta de la policía fronteriza israelí, que viajaba en un vehículo con matrícula palestina y sin uniforme, asesinó la noche del sábado a tiros a una familia completa cuando regresaba a su localidad natal, Tamoun, tras comprar ropa para la festividad del Eid. Mohammed, de cinco años, y Othman, de siete —ciego y con necesidades especiales—, junto a sus padres Waad, de 35 años, y Ali, de 37, recibieron disparos en la cabeza y la cara por parte de los policías israelíes, según el Ministerio de Sanidad de la Autoridad Nacional Palestina. El mayor de los hermanos, Khaled, de 11 años, sobrevivió al ataque y relató a Reuters que escuchó a su madre llorar y a su padre rezar antes de morir. Después, los soldados lo sacaron a rastras de entre los escombros, se burlaron de él y lo golpearon: "Uno de los israelíes dijo: 'Hemos matado a unos perros'".

Las fuerzas israelíes impidieron inicialmente la llegada de ambulancias y se llevaron el vehículo de la familia. Un portavoz policial justificó el ataque alegando que "percibieron una amenaza inmediata" después de que el coche acelerara, sin explicar qué "amenaza" podían representar dos niños pequeños y sus padres desarmados. La matanza eleva a once los palestinos asesinados en Cisjordania en poco más de dos semanas, en una escalada que coincide con la ofensiva sobre Irán. Vecinos y familiares denuncian la impunidad: "¿Qué hizo esta familia? Fueron a comprar lo necesario para el Eid y a hacer sonreír a esos niños. Esta es una prueba clara de que las vidas de los palestinos no tienen ningún valor", declaró Mansour Abu Islam, primo de Ali.